26. EL MÈTODE DECLAMATORI
DE LA XIRGU
Després de haver vist
"Bodas de sangre", el film de Edmundo Guibourg, vaig quedar sorprès
per el ritme declamatori de Margarida Xirgu, sembla que el seu, fos més
lent que el de la resta dels actors.
Tenia una veu com el
més noble metall, batuda d'harmònics a tot el llarg i gros de les
síl·labes, concatenant unes en altres com "motu perpetuo"
musical, independent del text, si més no al seu servei. Amb ella armava
una prosòdia enganxosa, i el molt escoltar-la es feia més tard vici
i encara resultant tan teatral, mai ni en les grans estridències tràgiques,
se li anava de si mateixa, de la seva personal arrel com si cada situació
li fos privativa, li passés a ella, una i altre vegada en una sèrie
de "ais" sobtats i personalment justificats. Quan penetrava el vici
de la seva veu, ja les altres arribaven plenes d'ociosos alts i baixos i trèmols
postisses de la declamació oficial.
Aquesta veu que
va enamorar al món sortia d'un sol pulmó!, com deia la seva deixeble
l'actriu China Zorrilla, que afegia que aquesta veu va voler ser imitada per tots,
com també el seu famós "sonsonete" o soniquete" (so
repetitiu que pot resultar avorrit i desagradable) que no se semblava en no-res.
La Xirgu va ser criticada per alguns per això, però era la seva
manera de parlar i havia gent que no la hauria concebut si li treies el "sonsonete",
perquè era part de la seva personalitat. En altre persona podria haver
estat un defecte, en ella no ho era.
A l'Argentina, es van
enamorar de l'exaltació de la paraula en la dicció interpretativa
de Margarida Xirgu. Es tractava d'una artista "individual", és
a dir, que les seves qualitats personals en l'art que l'ocupava es destacaven
amb el paradigma de la dicció interpretativa, convertint-se en "variant"
que va marcar una nova tendència estètica, diferent de la tendència
originada per la Comédie Française, que va sostenir la tradició
que l'actor es formés elocutivament. Un dels exponents d'aquest model va
ser Sarah Bernhardt, qui emfatitzava en "les qualitats físiques"
i en "les qualitats morals" de l'actor. Entre les primeres es trobaven
la memòria, les proporcions físiques, la veu, la pronunciació,
el posat; entre les segones, la voluntat, la sensibilitat i la naturalitat al
costat de la "instrucció" cultural de l'actor, necessària
per a l'"elevació del paper". Aquesta escola francesa arribaria
a Espanya primer que la italiana, i per tant és de suposar que fos el model
de les actrius espanyoles de l'època. No obstant això, Margarida
Xirgu admirava a Eleonora Duse a qui va tenir l'oportunitat de veure en escena
i conèixer el 1923 en l'Hotel Inglaterra de L'Havana. La italiana posseïa
una tendència més naturalista i menys artificiosa de la veu, en
comparació amb Sarah Bernhardt. Margarida Xirgu va ser conscient de l'encreuament
de models del que ella va ser resultat.
Molt s'ha dit sobre
la veu de la Xirgu, com signe ineludible de la seva interpretació. El seu
treball sobre l'entonació de la paraula i la seva expressió fònica
com base del ritme, no solament interpretatiu sinó de la posada en escena,
va ser molt admirat. Ricard Salvat relata l'audició d'un disc de Margarida,
que va arribar a l'Escola d'Art Dramàtic Adrià Gual: <<La
voz estremecida, temblorosa y amplia de resonancias de la Xirgu nos acercó
un poco más a la actriz que nunca veríamos en el escenario. (...)
Algunos jóvenes estudiantes encuentran la voz un poco desfasada, como de
otra época, mientras que otros se apasionan por ella. Lo cierto es que
la voz de Margarita Xirgu, no deja nunca indiferente a nadie>>.
Aquesta
peculiaritat que tots recorden en la veu de Margarida, la va descriure a l'Argentina
María Teresa León, col·laboradora i espectadora de nombroses
representacions de la Xirgu. Al respecte explicava: <<Su voz extraña
canta en tonos altos llegando a patetismos increíbles, es una especie de
do de pecho. (...) Comenzaba su recitación en tono reservado y bajo, para
ir creciendo poco a poco hasta ser su autoridad matriarcal la que llenaba la escena,
oscureciendo a todos. La monotonía del comienzo bien podía pagarse
por sentir el estremecimiento final>>.
Alguns espectadors
en canvi, la van associar sempre amb la sobre actuació, un uruguaià
entre ells va comentar en una ocasió: <<Nunca me voy a olvidar de
todos los actores de la Comedia Nacional y en particular de una vez que vi actuar
a Estela Medina en una obra de Chejov. Que sobreactuación, por Dios. En
vez de pedir un vaso de agua como cualquier mortal lo haría, esta señora
se pondría la mano en la frente y recitaría: "oh! dadme un
vaso de ese precioso elemento fundamental para nuestra vida cuya representación
química es H²O, si usted me hace el favor!!" (es un ejemplo de
como lo haría, eso claro no estaba en la obra de Chejov). Según
tengo entendido, todo es culpa de Margarita Xirgu>>. Encara que en aquest
cas, aquest defraudat espectador confon lamentablement el text de l'obra amb la
interpretació de l'actriu, que la representa.
Joan
Estruch, qui va reemplaçar a Margarida Xirgu en la labor docent del EMAD,
va expressar: <<Ella tenía una manera especial de decir, de plantear
el verso, para el estudio y el trabajo que yo he continuado después. Ella
decía siempre que la cadencia y el ritmo no se pueden perder, hay una musicalidad
que se logra a base de estudio y trabajo, antes de iniciar el ensayo. Un texto
para Margarita era una partitura. Igual que la Caballé, había estado
dos meses aprendiendo una partitura y después había hecho la obra.
Y eso es lo que hacíamos en Montevideo>>.
La mateixa
Margarida Xirgu va descriure el seu mètode interpretatiu, en la conferència
que va pronunciar el 1951 a la Universitat de Santiago de Chile: <<Mi método
ha consistido en penetrar profundamente en el sentido de la obra, primero y después
en el personaje que he querido representar. He procurado asimismo captar el vuelo
poético que no está en las palabras, que va por el aire, entre frase
y frase, y he cuidado después que la dicción tuviera resonancia
en los espectadores, haciéndoles llegar la armonía del verso, o
de la prosa; cuidando de destacar las palabras que por su eufonía producen
mayor belleza al pronunciarlas. He procurado después de muchas vacilaciones,
hablar con sencillez, como ya he dicho antes, para que no se notase el oficio>>.

Conferència
"De mi experiencia en el teatro" pronunciada per Margarida Xirgu el
11 de juny de 1951 al paranimf de la Universitat de Santiago de Chile.
Foto:
Institut del Teatre de Barcelona
veure
conferència
La
transcripció del text de la conferència de Margarida Xirgu, que
va pronunciar a Santiago de Chile el 1951, convidada pel Servicio de Arte y Cultura
Popular és la següent:
"De mi experiencia en el teatro"
Señoras,
señores: Podía haber titulado esta charla, "nosotros los aficionados",
pero se me ocurre que alguno de Uds. conocedores de mi larga carrera, les habría
extrañado el título, ya que mi debut en el Teatro Romea de Barcelona,
tuvo lugar el 8 de diciembre de 1906, pero ¿quién puede creer que
el verdadero actor no es un aficionado de su arte? ¿Cómo se podría
resistir una vida como la nuestra, de lucha constante con público y crítica,
sin una afición verdadera?
Casi al mismo tiempo que
aprendí a leer, surgió mi vocación por el teatro y la poesía.
Mis primeras actuaciones fueron en conjuntos de aficionados. Había en cada
distrito de Barcelona, sociedades y centros recreativos, algunos de ellos llamados
Ateneos Obreros, cuyos locales tenían todos su teatro, más o menos
grande, más o menos rico, según la barriada donde éstos estaban
emplazados. Estos conjuntos, a la vez que satisfacían su afición
por el teatro y un poco la de su vanidad de creerse actores, procuraron una mayor
cultura para la clase obrera y también para la clase media. En estos centros,
había también un paciente Director de música que ensayaba
y educaba las voces de los conjuntos corales. Fiestas de música, poesía
y teatro, se realizaban mensualmente.
Los
Directores de esos conjuntos se enamoraban casi siempre de las grandes obras,
desde "Otelo" de Shakespeare, al "Don Juan Tenorio" de Zorrilla,
y fué en una de esas sociedades donde yo empecé siendo muy niña,
recitando primero, representando después, mi papel de "Curra"
en "Don Álvaro o La fuerza del sino" del Duque de Rivas. Allí
por el año 1903.
Para mayor deslumbramiento de
mi vocación, tuve la fortuna de asistir la primera vez que me llevaron
al teatro, a una representación de "Reinar después de morir"
de Vélez de Guevara, interpretada por doña María Guerrero
y don Fernando Díaz de Mendoza ...La suerte estaba echada. No me conformaba
con ser actriz: quería ser María Guerrero.
Más
adelante, ya para el año 1905, se organizó en una de esas sociedades
a que hice referencia, llamada "Los Propietarios de Gracia", un homenaje
a la memoria de Emilio Zola. Se trataba de representar una adaptación teatral
de su obra "Teresa Raquin". Considerando que los papeles de mujer eran
muy importantes para que fueran representados por aficionadas y además
por la índole de la obra, contrataron a una actriz catalana, de relevantes
méritos artísticos, llamada María Morera, que todavía
mantiene en alto el prestigio del teatro catalán, para el papel de la Madre.
Para el otro papel de mujer joven que la obra requería, había aceptado
el compromiso otra actriz, que más vale no nombrar. Con un desconocimiento
absoluto de lo que era la obra, de quien era su autor, y de todo lo que significaba
el homenaje; absurda y timorata, y sin tener en cuenta lo que suponía el
tener que suspender dicho homenaje pocos días antes de su presentación,
se negó a representar la obra por no querer desvestirse en escena. En aquella
época, en que con enaguas y corpiños nos presentábamos mucho
más vestidas que ahora en traje de calle. Los aficionados acudieron a mí,
que si bien consideraban que era muy joven para el personaje que debía
representar, confiaban en mi memoria para aprender el papel en pocos días
y en mi entusiasmo para salvarles del compromiso.
Desde ese momento empecé
a comprender la importancia que tiene para la escena la intuición, la memoria
y la audacia. Los actores somos audaces: sino fuera así, de donde sacaríamos
el valor necesario para presentarnos ante públicos extranjeros. Por tratarse
de un homenaje a Zola, los críticos teatrales de Barcelona asistieron a
la representación y a ellos debo principalmente el haber podido satisfacer
la gran ilusión de mi vida. Fue la crítica quien me señaló
como actriz; fueron los propios críticos quienes vencieron la resistencia
de mi padre, que de ninguna manera quería que fuera cómica. Mi audacia
me había valido mi primer contrato. Pudo haber sido para mí un gran
peligro, pero a esa edad no sentía miedo alguno. Más adelante comprendí
que era preciso conocerse mucho y estudiar más, para errar lo menos posible.
Al incorporarme al teatro castellano en 1913, mi repertorio se formó con
las grandes obras del teatro universal.
Después de una gira artística
por Argentina, Chile y Uruguay, en el año 1914 me presenté en el
Teatro de la Princesa de Madrid. Era mucho atrevimiento el mío: las actrices
extranjeras y españolas de más renombre habían obtenido en
ese mismo escenario grandes triunfos, con algunas de las obras que representaban.
En las comparaciones no siempre salía ganando, pero mi afán de ser
una buena intérprete, mi gran entusiasmo y mi gran afición, me daban
la energía necesaria para seguir adelante, con la esperanza no sólo
de captar la aprobación de los públicos más numerosos, sino
de aquellas personas más inteligentes de mi época, poniendo además
mucho cuidado en la elección de las obras, ya que no quería solo
satisfacer mi vanidad de actriz, sino servir la causa del buen teatro, divulgar
las grandes obras haciéndolas llegar a las distintas clases sociales.
Con
vocación y fervor inquebrantables, con el estudio constante del teatro
de todos los tiempos, se fue formando mi personalidad artística, quedando
ésta marcada preferentemente por las obras poéticas. Es natural
que fuera así. Sé admirar y como casi todas las grandes obras del
teatro universal fueron escritas por los poetas, uní poesía y teatro
en mis admiraciones y preferencias. Aún aquellas obras maestras que no
fueron escritas en verso ¡que maravillosa fuerza poética tiene su
léxico! Así como podemos decir de muchos autores que son buenos
versificadores, pero que en sus versos no hay poesía, así decimos
también "¡cuánta poesía en esta bella prosa!".
La poesía es tan sutil, que va por el aire y se posa en los privilegiados,
ya en la prosa, ya en el verso. ¡Cómo no conmoverse ante la poesía!
Ella mantuvo mi afición por el teatro viva y latente a través de
mi carrera. Busqué con afán interpretar personajes de distintos
temperamentos, exóticos unos, románticos otros, fríos, apasionados,
porque sabía el peligro que supone interpretar siempre el mismo personaje:
sentía el miedo de caer en amaneramientos, de dejarme llevar por la facilidad
y la rutina. Buscaba encontrar una nueva voz. Una forma poética, muy antigua
o muy moderna, produce en nuestra sensibilidad artística una renovación
de nuestro arte ante el público, como ya he dicho, con la ilusión
de que mi recuerdo perdure un poquito más, en las juventudes.
En las
biografías de las grandes figuras teatrales, aprendí desde joven,
que el destino del actor es fugaz, que por mucho bueno que de ellos se haya dicho,
por mucho que hayan sido las resonancias de sus triunfos, con su desaparición
se extingue el recuerdo. Gracias a libros de comentaristas amigos y a críticos
teatrales sabemos de su fama. Pero, ¿cómo fueron? ¿cuál
fue la manera de interpretar? ¿qué fuerza misteriosa era la que
arrebataba a los públicos, ¿era su voz? Probablemente sería
su voz, puesto que aun viendo viejas películas en el cine retrospectivo
con las imágenes vivas delante de nuestros ojos no sabemos comprender su
éxito y siendo el arte lo que sobrevive al hombre, ya que pintores y músicos,
dejan al mundo futuro su mensaje; nosotros los cómicos, llamados también
artistas, no dejamos nada. Absolutamente nada. Y sin embargo, somos vanidosos,
nuestra vanidad es casi monstruosa y no queremos resignarnos a ser una cosa precaria.
Vivimos con el ropaje que nos ha prestado el genio. Sólo tenemos la satisfacción
y el brillo de unos momentos, después, a nuestra soledad. Nada más,
pero nunca como la soledad de Pedro Salinas que dice:
"Soledad, tu me
acompañas
y de tu propia pena me libertas"
Solo, quiero estar
solo:
que si suena una voz aquí a mi lado
o si una boca en la boca
me besa,
te escapas tú vergonzosa y ligera.
Tan para ti me quieres
que
ni el viento consientes sus caricias,
ni en el hogar el chasquido del fuego
o
ellos o tú.
Y sólo cuando callan fuego y viento
y besos y
palabras,
te entregas tú por compañera mía.
Y me destila
las verdades dulces
la divina mentira de estar solo.
El poeta nos dice que
su soledad es una "divina mentira". La soledad del poeta es siempre
creadora: con su último hálito se extingue su inspiración,
pero queda su obra. En nuestra soledad luchamos con el personaje que vamos a representar;
en la escena necesitamos del compañero actor y del público. No podemos
actuar sin público y queremos el éxito inmediato, no podemos esperar
al futuro. Cuando dejamos nuestras ficciones, estamos vacíos, hemos dejado
en el escenario y colgados en las perchas con nuestros vestidos, nuestras distintas
vidas. A mi particularmente me sucede que cuando estoy entre el público
como espectadora y alguien me saluda y me sonríe, tengo la sensación
que es a la otra a quien recuerdan; a veces me parece adivinar que es "doña
Rosita la soltera" o "Yerma", o cualquier otro personaje, según
sea la sonrisa, y en la calle, si una mamá acompañada de alguna
de sus niñas frunce el entrecejo y me lanza una mirada hiracunda, presumo
enseguida el personaje con que le he recordado es "La Celestina".
A
medida que fuí haciéndome más consciente, mis dudas y temores
aumentaron. Ignoro siempre al estrenar una obra, si va a gustar o no al público,
pero si tengo el convencimiento de que es buena, si considero que está
bien escrita, tengo el valor necesario para enfrentarme ante los espectadores.
Es preciso agudizar nuestro sentido crítico hasta el máximo. El
sentido crítico nos sirve para orientarnos en la elección de las
obras, para que a la vez que las juzgamos interesantes y bellas, se adapten a
nuestras condiciones artísticas y a nuestras condiciones físicas.
Estudiando, exigiéndonos cada día más y censurando nuestros
desaciertos con autocrítica implecable, es cuando tal vez podamos conquistar
el aplauso de un público inteligente. Debemos ser exigentes con nosotros
mismos y no conformarnos con los éxitos fáciles. Aspirar a más
en cada representación. Una vez estudiado a fondo el personaje, empiezan
nuevas dificultades. Tenemos que transmitir al público todo lo hemos estudiado
y darlo en forma sencilla y espontánea. La técnica que poseemos,
debemos disimularla, no debemos mostrar al público nuestro oficio de comediantes.
Como si al interpretar el personaje lo estuviéramos creando por primera
vez. De no conseguirlo, no se produce la emoción que une en el silencio
de una sala a distintas personas tan dispares entre sí.
El actor al
penetrar psicológicamente en el personaje a representar, debe adueñarse
de él. Con nuestra inteligencia, hemos de llevar el personaje nosotros,
dándole nuestra sangre, nuestros nervios. Conseguido esto, el personaje
teatral cobra entonces nuestra propia realidad y se hace humano. Cuando decimos
de un actor que el personaje "le puede", queremos decir sencillamente
que está francamente mal, que no ha sabido entrar dentro del papel que
se le había encomendado. Debemos vigilar atentamente nuestros entusiasmos,
estudiando con frialdad lo que luego daremos con pasión fingida. Sin olvidarnos
jamás de que el teatro es ficción. El actor amante de la poesía
corre el peligro de exagerar el sentimiento poético dramático. La
poesía, no sé porque misterio, nos enajena, nos dejamos llevar por
el encanto del verso y es preciso que nuestra atención esté siempre
alerta, para no salirnos del personaje que estamos representando; que siempre
seamos nosotros quienes lo conducen. He dicho salirse del personaje que estamos
representando y antes llevar el personaje. ¿Es esto una contradicción?
¿Somos nosotros los que estamos dentro del personaje? ¿Ficción?
¿Realidad? Tan unidos estamos la creación poética y el actor,
que pudo decir uno de nosotros en un momento de gloria y grandes aplausos "¡podéis
aplaudirme, os doy mi vida!..."
En el reparto de papeles de este gran
teatro que es el mundo, me tocó el papel de cómica y lo mismo que
a los que nacen reyes se les pega el papel a su ser para siempre, igualmente el
que me tocó a mí en el reparto se me pegó para siempre también.
Somos histriones, aún fuera del escenario, porque en nuestro afán
de agradar, de unir voluntades en favor de nuestro arte, caemos en exageraciones
de ademanes, levantamos la voz más de lo debido en conversaciones particulares,
en una palabra, queremos hacernos oir por encima de las voces de los demás.
Representar su fuerza.
En la vida, los gestos o viscisitudes dramáticas
vividas por otros seres y contemplados por mí, los he aprovechado para
la escena, con una gran frialdad, indignándome algunas veces conmigo mismo,
al no poder dejar de mirar como simple espectadora un dolor que debía compartir.
Somos unos pequeños monstruos deshumanizados, que vivimos otras vidas de
otros seres creados por la fantasía de los autores. Cada personaje que
estudiamos tiene distintas personalidades: dos de ellas se nos muestran a cada
instante. ¿Cuál de ella haremos destacar ante el público?
¡Hay tanta diversidad en las interpretaciones de los grandes actores! ¿Qué
método seguir?
Soy ambiciosa; me conformaría si al hablar de
mí pudiera asimilarse con el recuerdo, el sentido de esta poesía:
"Al
andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se vé la
senda quenunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
si
no estelas en el mar.
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante,
no hay camino,
se hace camino al andar"
Mi método ha consistido
en penetrar profundamente en el sentido de la obra primero y después en
el personaje que he querido representar. He procurado asimismo captar el vuelo
poético que no está en las palabras, que va por el aire, entre frase
y frase, y he cuidado después que la dirección tuviera resonancia
en los espectadores haciéndoles llegar la armonía del verso, o de
la prosa; cuidando de destacar las palabras que por su eufonía producen
una mejor belleza al pronunciarlas. He procurado después de muchas vacilaciones,
hablar con sencillez, como ya he dicho antes, para que no se notase el oficio,
para que no perdiera fluidez, para que no perdiera la gracia. Si el éxito
me ha acompañado, me ha servido para soñar en nuevas interpretaciones.
Los fracasos me dejaron deprimida por algún tiempo. Jamás, como
decimos vulgarmente, he buscado al público. Descender a la espantosa vulgaridad
para halagar y jugar con la sensiblería del público me ha inspirado
siempre el mejor desprecio. No hay que descender para agradar. La literatura teatral
del mundo es tan completa, que los actores amantes de la risa, al igual que los
actores dramáticos, encontrarán grandes obras de eminentes autores.
Debe guiar al actor un ideal de belleza.
Nuestra fama se compone de todo lo
bueno y lo malo, de lo falso y verdadero que de nosotros se dice, pero si seguimos
firme en nuestros propósitos, lograremos respeto y consideración.
Con respecto a los críticos teatrales jamás me he disgustado por
muy adversas que hayan sido. Las discrepancias de la crítica me han alentado.
Las
teorías y los métodos se devoran asimismo: como los microbios y
los glóbulos y aseguran con su lucha la continuidad de la vida. La lucha,
la discusión, estimulan y contribuyen al triunfo del arte. Quizá
la crítica nos ayude a conocernos, por eso he respetado los criterios más
diversos. No hay en la literatura teatral una sola tendencia: hay una diversidad
inagotable. Su misma vida, proviene de esa diversidad. Si por mis preferencias
me he destacado en el drama, no es que desdeñe la risa. Bendita sea la
risa cuando ella es producida por la gracia, la verdadera gracia. Deleitar enseñando
¡qué maravilla! Que la sana risa llene la sala de un teatro, pero
seleccionando con buen gusto el repertorio. Ahí están los grandes
autores, verdaderas maravillas de ingenio, para ser representados, pero siempre
procurando mejorar el gusto del público, elevándolo. El público
responde siempre a esa noble intención. Los públicos aun sin ser
cultos, sólo por instinto, comprenden y su aplauso coincide con el de los
espíritus más selectos, con los más exigentes. No debemos
buscar subterfugios para apartarnos del verdadero camino.
El casi religioso
fervor de mi conciencia artística, hizo alejarme de lo que en España
llamamos corrillos teatrales, corrillos de café, donde los actores de mi
época acostumbraban a hablar mucho de toros, olvidando el arte por completo.
En el alejamiento de ese medio, en mis horas de ocio fui buscando en la literatura
universal los grandes valores que habrían de mejorar mis cualidades espirituales
y artísticas. Siempre con el mismo pensamiento: el teatro. ¿Es esto
afición? Creo que sí.
Con los poetas se va en muy buena compañía.
Creer en lo que se va a representar, es de por sí un acto de fe. Si el
triunfo llega, la satisfacción es más emocionante, y llegar de la
mano de los grandes conmueve nuestro ser. En las altas cumbres se respira mejor.
Dichoso el poeta que vive su soledad acompañado siempre de sus musas. Nosotros,
después de dar al teatro toda nuestra vida, después de buscar el
aplauso, vivimos en una soledad irritante y desesperada. Por eso preferimos pasear
nuestros andrajos y nuestra decadencia por los escenarios, antes que renunciar
a nuestro arte y vivir recluídos en un retiro de paz. Pero ya que necesitamos
el contacto con el público, debemos hacernos perdonar el afán de
éxito, ennobleciendo nuestro arte sin claudicaciones en nuestros gustos
y preferencias. Buscar el éxito sin reparar en los medios para halagar
la sensiblería y la ignorancia de los públicos, además de
mal gusto, es desdeñar nuestro propio valer, nuestra propia estimación.
Yo no sé nada de mi misma. No me conozco. Pero en mis predilecciones sí
me reconozco y reconozco lo que de los poetas he sabido captar, apropiándomelo,
haciéndolo mío y ¡he tenido tanta suerte en mi vida artística!
Me acompañaron los más grandes valores de España. Por una
simple anécdota que conocí muy a tiempo, me di cuenta de que el
artista tenía una misión algo más seria que la de satisfacer
con el éxito su propio egoismo. Una famosa trágica francesa, hizo
de otra gran trágica italiana, en una oportunidad que ésta representaba
en París "La dama de las camelias", el siguiente comentario:
"Si... desde luego... es una gran actriz, pero le gusta vestirse con trajes
usados". Comprendí entonces que era necesario que la actriz alcanzase
su triunfo en el teatro de su propia patria. Comprendí, también,
que si había tenido el honor de salir a escena de la mano de escritores
gloriosos como don Àngel Guimerà y don Benito Pérez Galdós
en los comienzos de mi carrera, debía corresponder y hacer algo por el
teatro que tantas emociones me había dado. Era justo que yo devolviera
ese bien, abriendo las puertas del teatro donde yo actuara, a los autores noveles.
Hoy comprendo que no había dentro de mí solamente generosidad, el
pequeño monstruo, que llevamos dentro y que está siempre en acecho,
sabía que cuando el actor encuentra su autor, el éxito es más
grande. Con el afán de lograr mayores éxitos, buscaba y estrenaba
obras de nombres desconocidos, hasta que por fin encontré a mi autor. Se
realizaba el sueño de toda mi vida artística: el teatro español
se enriquecía con un nuevo valor, con un poeta deslumbrante y maravilloso,
que en muy pocos años fue universalmente conocido y admirado. Desde entonces
mi propia personalidad no me importó nada, eran sus versos los que arrebataban
a los públicos, era él, sólo él. Y nos lo arrancaron
dolorosamente. Desde entonces no di una mayor importancia a los éxitos,
ni a los fracasos. Ya mis sueños se desvanecieron para siempre y surgió
en mí, la cómica, ese papel que nos marca para siempre y tuve que
valerme del oficio, para seguir en la farsa del teatro. Observándome friamente,
serenamente, sintiéndome con menos entusiasmo para actuar, fue cuando nació
en mí la idea de que quizá podría servir de algo mi experiencia
teatral a las juventudes aficionadas a nuestro arte y organicé mis primeras
lecciones de teatro en Santiago de Chile. Hoy me veo honrada con la dirección
de la Escuela Municipal de Arte Éscenico Dramático de Montevideo
y con la puesta en escena de algunas de las obras que la Comisión de Teatros
Municipales elige para sus temporadas en el Teatro Solís. Del entusiasmo
y afición del conjunto, podría hablarles largamente, unos veteranos
de la escena han recorrido diversos países, Argentina, Brasil y Paraguay,
acompañados del éxito. Ellos fueron los fundadores de esta cruzada,
patrocinada por el municipio de Montevideo, tan brillantemente dirigida por la
Comisión de Teatros Municipales, presidida por el gran escritor don Justino
Zavala Muniz. Sin precipitaciones ni improvisaciones, con profesores capaces y
aptos que me acompañan en la labor de preparar a los futuros actores, con
disciplina y con esta sabiduría popular en la mente, que podría
ser nuestro lema:
"Ni vale nada el fruto
cogido sin sazón
ni
aunque te elogie el bruto
ha de tener razón"
Se ha dicho de
mí, que fui la iniciadora del resurgimiento teatral juvenil de América.
En realidad no hice más que captar el entusiasmo que estaba latente en
el ambiente y transmitirles el mensaje que se había iniciado en España,
primero con el conjunto teatral "El Caracol" dirigido por Cipriano Rivas
Cherif y cuyas representaciones se daban en la casa de Pio Baroja. Luego más
tarde, se fundó el "Teatro Escuela de Arte", dirigido por el
mismo Rivas Cherif, con la cooperación de Enrique Casal Chapí, el
gran músico español y un buen grupo de profesores, colaboradores
magníficos de la obra que habían iniciado. Con el apoyo de un núcleo
de amigos amantes del teatro, pudieron tener su sede y dar sus representaciones
en el Teatro de la Princesa de Madrid, el que más tarde se llamó
María Guerrero. El buen teatro estaba en marcha: "La Barraca"
de tipo universitario sólo con repertorio clásico, cuyo conjunto
dirigía Federico García Lorca, "Las Misiones Pedagógicas"
con representaciones y canciones populares, recorriendo pueblos y aldeas de España,
bajo la dirección de Alejandro Casona. Todo contribuía a crear en
nosotros, que actuábamos en el Teatro Español de Madrid, el estímulo
necesario para superar nuestro arte y así salí de España
en el mes de enero de 1936 con un repertorio seleccionado, con los mismos compañeros
que actuábamos juntos en el Teatro Español y algunos más
que habían salido de los citados conjuntos, me presenté ante Uds.
y creo que el éxito de mis actuaciones, se debe más que nada a mi
repertorio. Es decir, al buen teatro clásico y moderno. Hoy en mi visita
a Santiago, debo agradecerles una vez más, el cariño que me han
demostrado en todos los sectores de la prensa y amigos de los que conservo recuerdos
inolvidables. La cordial acogida a la Comedia Nacional Uruguaya, y especialmente
al señor Gutiérrez Echevarria, Regidor de la Municipalidad de Santiago,
que me dedicó frases muy amables en la función inaugural de la temporada,
como también las de mi buen amigo Julio Caporale, las agradezco y estimo,
pero quiero compartirlas con todos aquellos que de distintos sectores mantienen
viva la cruzada por el buen teatro.
Y para terminar quiero decirles que mi
presencia aquí en esta docta casa donde tantas ilustres voces han disertado,
no cabe confusión que lo debo a mi conducta artística y quizá
no merezca tal distinción, pero doy las gracias a todos y pido perdón
por mi atrevimiento.
Per altre banda el seu
mètode es resumeix en una entrevista que li van fer a Xile:
-
Què fa vostè amb els seus personatges, una vegada els ha encarnat?
- Passa amb els personatges el mateix que amb aquelles coses que vam aprendre
en el col·legi i creiem que hem oblidat, però que tornen a la nostra
memòria després de repassar-les una mica. El cervell es meravellós...
està dividit en calaixonets o que sé jo, i en cada un d'ells es
guarda el personatge que vam aprendre alguna vegada i allí resta esperant
el moment en que tornarem a necessitar-lo.
- No és confon
alguna vegada?
- No, perquè cada un té vida
pròpia, autèntica i completa. Sempre que representem som un personatge
determinat i no nosaltres mateixos. En el teatre, per dir-ho pirandelianament,
s'aplica la inversa d'aquell dit "l' hàbit no fa al monjo"; en
aquest cas el vestit fa al personatge. Quan ens col·loquem el vestit de
cert personatge, creem immediatament el seu ambient; quan pengem l'hàbit
pengem també al personatge i el demés ho fa la tècnica pròpia
de cadascun.
-En què consisteix aquesta tècnica?
-El teatre es una professió; s'ha de partir sempre
d'això. Quan es parla de teatre: res d'improvisacions. En primer lloc,
fan falta 5 ó 6 anys d'experiència per aprendre la professió;
i després es requereixen les condicions naturals, que són també
imprescindibles. Es neix actor, com es neix pintor o poeta.
En
una conferencia que va donar a l'Uruguai a la Universitat de la República
en el 1.951, Margarida Xirgu va dir:
<<Debemos ser exigentes con
nosotros mismos y no conformarnos con éxitos fáciles. Aspirar a
más en cada representación. Una vez estudiado a fondo el personaje
empiezan nuevas dificultades. Tenemos que trasmitir al público todo lo
que hemos estudiado y darlo en forma sencilla y espontánea. La técnica
que poseemos, debemos disimularla y no debemos mostrar al público nuestro
oficio de comediantes.Como si al interpretar un personaje lo estuviéramos
creando por primera vez. De no conseguirlo, no se produce la emoción que
une en el silencio de una sala a distintas personas tan dispares entre sí.
El actor, al penetrar psicológicamente en el personaje que va a representar,
debe adueñarse de él. Con nuestra inteligencia hemos de llevar el
personaje nosotros, dándole nuestra sangre, nuestros nervios. Conseguido
esto, el personaje teatral cobra entonces nuestra propia realidad y se hace humano.
Debemos vigilar atentamente nuestro entusiasmo, estudiando con frialdad lo que
luego daremos con pasión. El actor amante de la poesía corre el
riesgo de exagerar el sentimiento poético dramático. La poesía,
no sé por qué misterio, nos enajena, nos dejamos llevar por el encanto
del verso y es preciso que nuestra atención esté siempre alerta
para no salir del personaje que estamos representando, que seamos nosotros quienes
le conducen. He dicho salirse del personaje que estamos representando y antes,
llevar el personaje en nosotros. ¿Es esto una contradicción? ¿Somos
nosotros los que estamos dentro del personaje? ¿Ficción? ¿Realidad?>>.
Quan Margarida Xirgu apareix en el teatre, el mètode vigent no era del
seu agrat doncs era l'antiga manera de representar la teatralitat, el fals patetisme,
l' antic estil declamatori, el convencionalisme dels decorats i de la posta en
escena.
Realment no tenia mètode a l'ús, no seguia
el mètode de Constantí Stanislavski ni el de Bertolt Brecht. El
mètode de Brecht havia introduït un realisme despullat i simplificador,
que aportava un llenguatge artístic clar, concís i directe. Piscator
i Brecht preconitzaven una estètica interpretativa amb opcions ideològiques.
El teatre de Brecht es deia en el seus temps teatre didàctic. El mètode
de Stanislavski havia convertit l'actor en artista. Si estava prop d'algun, sens
dubte era del model Stanislavski.
Margarida Xirgu estudiava
els papers dels nous personatges sempre de nit, després de les funcions.
Primer llegia l'obra completa tres o quatre vegades. Després llegia moltes
vegades en veu baixa, el seu paper. Després el llegia en veu alta, fins
que se'l aprenia per complet. A continuació començava a donar color
-com ella deia- és a dir, a donar to, a matisar cada paraula i cada frase.
Familiaritzada ja amb el personatge començava l'estudi psicològic.
La cura subtil dels menors detalls, expressius i plàstics; l'eloqüència,
el domini del gest i quelcom privatiu del seu art: la participació de les
mans.
A finals de 1928 Margarida Xirgu, al matí s'aixecava
i tot just sortia del tocador, a la una i mitja, s'asseia a la taula. Després
de dinar, donava, si tenia temps, un breu passeig, doncs l'assaig començava
a les tres i tenia que dirigir-lo. Sopava en el teatre. Acabada la funció
de nit, marxava directament a l'hotel, prenia una xocolata i es ficava al llit.
En el llit acostumava a llegir i a estudiar les obres, i fins i tot responia la
seva correspondència. Estudiava fins a les quatre i mitja o les cinc.

Margarida
Xirgu estudiant al llit. A la tauleta de nit les fotos dels 4 nebots i dels seus
pares, el crucifix i el despertador.
Foto.Cuadernos
El Público

arxiu
germans Xirgu
La
preocupació fonamental de Stanislavski va ser la de lluitar contra un estil
d'actuació gran i eloqüent basat en el clixé, l'estereotip
repetitiu i buit d'emocions que imperava en la seva època. Va reaccionar
contra el divisme i es va oposar a l'actuació narcisística dirigida
cap a l'espectador, només a la recerca d'aplaudiments. Va rescatar a l'actor
com artista. Va proposar un model d'actor honest amb si mateix i amb el seu art,
un actor que treballi sobre la veritat, ja que per el mestre rus no existeix art
sense veritat. Va elevar a l'actor a la categoria de creador.
A
la noció idealista de la creació vinculada a conceptes escassament
objectius com talent, intuïció, geni, inspiració; va oposar
un elevat professionalisme en l'actor, basat en un mètode que li permetia
trobar estats emocionals autèntics i deixar de dependre de l'aparició
atzarosa dels mateixos.
El nomenat "sistema de Stanislavski"
es va constituir en la base teòrica i pràctica de l'estètica
teatral naturalista i en el referent obligat de tota la pedagogia teatral del
segle XX.
Fins a aquest moment, els manuals d'actuació
es limitaven a descriure els trets externs aconsellables per a la manifestació
dels diversos estats d'ànim, personatges i caràcters. Se li oferia
a l'actor una llista completa de recursos per a representar l'alegria, el dolor,
la pena, la bondat, etc., el que conduïa al clixé i a una actuació
mecànica. A aquest tipus d'actuació, Stanislavski oposa una actuació
orgànica basada en la veritat escènica.
La seva
proposta es diferencia de tots els vells sistemes pel fet de trobar-se estructurada
no sobre el resultat final de la creació, sinó sobre l'esclariment
de les causes internes que originen tal o qual resultat. Compara la recerca directa
del resultat, la representació del sentiment mateix, amb l'intent de "crear
una flor sense intervenció de la naturalesa
semblant tasca és
irrealitzable, i per això no queda més recurs que falsificar una
flor amb els mètodes de la util·leria". El que atreu la seva
atenció no és la manifestació exterior dels sentiments, sinó
el seu origen, la lògica del seu naixement i desenvolupament. El contingut
fonamental del seu mètode consisteix en la creació d'una imatge
escènica viva, sobre la base de l'esperit creador de l'intèrpret.
L'actor no ha d'aparentar en l'escenari, sinó existir de debò; no
ha de representar, sinó viure. És a dir sentir, pensar i comportar-se
sincerament en les circumstàncies de la ficció.
El
sistema està estructurat en dues parts: el treball de l'actor sobre si
mateix (en el procés creador de les vivències i en el procés
de l'encarnació) i el treball de l'actor sobre el seu paper. En la primera
part s'estableixen els principis fonamentals en relació amb l'esfera interior
de l'actor (vivències) i al disseny exterior del personatge (encarnació);
mentre que la segona aborda el treball sobre el text dramàtic.
A
l'investigar la problemàtica del procés creador en el comediant
es va manejar amb els coneixements científics de la seva època,
que avui podem catalogar d'escassos i insuficientment desenvolupats. Va ser conscient
que per a portar a terme la seva empresa havia de recórrer a sabers científics
aliens al teatral. Per això es va acostar a la fisiologia, la història,
la psicologia -fonamentalment en aquest camp a la teoria dels reflexos condicionats
de Pavlov-, entre altres disciplines que podien ajudar-li a comprendre la conducta
humana. L'escàs desenvolupament de les mateixes li va impedir aprofundir
i afirmar els seus descobriments amb una base científica més sòlida;
però la seva genial intuïció, la seva vasta experiència
com actor, director i pedagog, l'observació i anàlisi sistemàtica
de grans actors de l'època, li van permetre recórrer el camí
cap a l'elaboració del sistema. Un camí plegat de dubtes, de contradiccions
que el van obligar a revisar constantment els seus postulats i que fins i tot
permeten parlar d'almenys dos moments en les seves investigacions: la primera
etapa en la qual elabora els seus conceptes fonamentals (relaxació, concentració,
imaginació, memòria emotiva, fe i sentit de la veritat, etc.) i
el nomenat mètode de les accions físiques.
Els
conceptes desenvolupats en la primera etapa de la seva investigació van
ser els més difosos i es troben recopilats en la bibliografia més
coneguda de l'autor que, per altra banda, és la que ha recorregut el món.
Mentre els seus alumnes i lectors continuaven treballant aquests conceptes, el
mestre ja havia variat el seu enfoc, però aquest canvi de perspectiva en
el qual es va basar l'última part de les seves investigacions, no va ser
recopilada en texts ordenats sistemàticament, i la seva difusió
va ser escassa i confusa.
Els conceptes fonamentals:
Relaxació:
Perquè l'estat de creació sigui possible
l'actor haurà d'estar relaxat, clar que això no és tan simple
en una situació d'exposició pública com la que es viu en
escena. Serà necessari mantenir una lluita constant i permanent contra
les tensions innecessàries que bloquegen l'aparició dels estats
emocionals i desenvolupar un poder d'auto-observació i control permanent
a fi d'eliminar-les quan apareguin. A través d'exercicis i d'un ensinistrament
sistemàtic l'actor aprèn a realitzar aquest control d'una manera
inconscient, mecànica.
Concentració:
La sola relaxació resulta insuficient per a la creació. Stanislavski
va descobrir que els grans actors unien a un cos còmode i relaxat una gran
concentració en escena. Va començar per imaginar una "quarta
paret" que separa a l'actor del públic, obligant-lo a dirigir tota
la seva atenció al que succeïx en escena i "oblidant-se"
així de l'espectador. Aquesta concentració consistirà a dirigir
l'atenció cap als objectes reals i/o imaginaris de l'entorn, per això
haurà de desenvolupar la seva capacitat d'observació.
L'actor
ha de ser un observador atent no només en l'escena, sinó també
en la vida real. Ha de concentrar-se amb tot el seu ésser en el que li
atreu; ha de mirar un objecte, no com un transeünt distret, sinó amb
penetració, perquè en cas contrari el seu mètode creador
no guardarà relació amb la veritat de la vida ni amb la seva època.
L'atenció dirigida cap a un objecte (entenent per tal
tot allò que està fora del subjecte) desperta encara més
l'observació. Però aquesta observació té una índole
activa: no com una "congelació" en algun objecte, sinó
com un procés actiu, de coneixement, imprescindible per a captar el mitjà
circumdant. Si bé en el període inicial de les seves investigacions,
Stanislavski va treballar entorn d'una sèrie d'exercicis tendents a lluitar
contra la dispersió i el apartament dels objectes de creació (exercicis
que fixaven l'atenció durant un lapsus de temps sobre un determinat punt,
o que restringien o ampliaven els centres d'atenció) en el període
final comença a considerar a l'atenció creadora, com part integrant
de l'acció escènica.
L'acció,
el "si" màgic, les circumstàncies donades:
En
l'escena sempre cal fer alguna cosa. L'acció, l'activitat: heus aquí
el fonament de l'art dramàtic, l'art de l'actor.
Aquesta acció,
en la concepció stanislavskiana, pot ser tant externa com interna, pel
que no necessàriament haurà de manifestar-se a través del
moviment físic. Al seu torn, tota acció haurà de tenir una
justificació interna (un "per què") i ser lògica,
coherent i possible en la realitat.
El "si màgic", que és
el "si" condicional, és el que li permet a l'actor ingressar
en la ficció i sostenir-se en ella amb veritat. Exemple: "si"
fora de nit, "si" estigués solament en la meva casa, "si"
escoltés passos en el pati, etc.- És l'encarregat d'enviar el primer
impuls perquè es desenvolupi el procés creador, despertant en l'artista
l'activitat interna i externa. És a dir que a partir del "si"
l'actor crea la ficció i comença a actuar sobre ella.
Però
si el "si" és l'encarregat de donar començament a la creació,
són les "circumstàncies donades" les encarregades de desenvolupar-la.
Sense elles el "si" no pot adquirir la seva força d'estímul.
Per "circumstàncies donades" entén Stanislavski: la rondalla
de l'obra, els seus fets, esdeveniments, l'època, el temps i el lloc de
l'acció, les condicions de vida, la nostra idea de l'obra com actors i
regisseurs, el que agreguem de nosaltres mateixos, la posada en escena, els decorats
i vestits, la util·leria, la il·luminació, els sorolls i
sons, i tot la resta que els actors han de tenir en compte durant la seva creació.
Així les "circumstàncies donades" i el "si màgic"
ajuden a l'actor a crear l'estímul interior.
La imaginació:
Si
el model que proposa Stanislavski és el de l'actor-artista, el de l'actor-creador,
és llavors indiscutible el valor de la imaginació en el procés.
Efectivament, el personatge és la creació de l'actor, ja que serà
ell l'encarregat de donar-li vida, de prestar-li el seu cos i les seves emocions.
El personatge creat pel dramaturg no és més que un projecte ideal
que haurà de ser realitzat, materialitzat per l'actor. L'autor li donarà
un discurs al personatge, només l'actor li donarà vida.
A l'abordar
un text només sabem què diuen els personatges, però mai què
senten. A tot estirar, en les didascalies, l'autor podrà suggerir un determinat
estat anímic per a tal o qual parlament, però normalment aquestes
indicacions són d'escassa utilitat per a l'actor, qui haurà de crear
per a si els estats emocionals proposats per l'autor en el plànol del text
dramàtic. L'autor podrà dir: "Surt Pedro", però
serà l'actor qui haurà de justificar aquesta acció (per què
surt, per a què, on es dirigeix, etc.). O bé podrà descriure
al personatge: "Un home jove, dinàmic, d'aspecte agradable";
però sens dubte això és insuficient per a crear la imatge
exterior del mateix. Tots aquests "buits" haurien d'omplir-se amb la
imaginació de l'actor.
La memòria emotiva:
Potser
aquest sigui el tema més polèmic del sistema i el qual més
discussions ha deslligat, ja que encara en l'actualitat trobem a fervorosos defensors
i a apassionats detractors de la mateixa.
En aquest aspecte Stanislavski es
recolza en les teories del francès Ribot, de principis del segle XX. Aquest
havia plantejat que de vegades reapareixien els records, amb sentiments inclosos,
i a això ho havia nomenat memòria afectiva. El mestre rus, preocupat
per trobar una via per a l'aparició d'estats emocionals, plantejava a l'actor
treballar sobre records personals, i després mecanitzar-lo, perquè
per un mitjà automàtic, mitjançant la simple connexió
amb les imatges del passat, aparegués l'estat emocional en l'escenari.
També podem reconèixer en aquests conceptes les idees de Pavlov.
Així com existeix una memòria sensorial, de sensacions captades
pels cinc sentits (recordem olors, sabors, teixidures, colors, etc.) també
existeix una memòria de les emocions. És més, moltes vegades
la memòria sensorial evocarà a la memòria afectiva.
L'actor
llavors ha de buscar en el seu passat personal una situació anàloga
a la qual viu el personatge en la ficció, reviure aquesta situació
i, una vegada trobat el sentiment, portar-lo al present de l'escena. Però
això no significaria buscar conscientment l'emoció?. No seria per
ventura començar pels resultats?.
En múltiples oportunitats
aconsella Stanislavski no pensar en el sentiment, sinó solament en el que
ho fa sorgir, dintre de les condicions que van originar aquesta experiència.
Hi ha en la memòria emotiva, una recerca conscient de l'emoció?.
Si l'art de l'actuació pretén basar-se en la mecànica natural
dels sentiments, la memòria emotiva aniria en contra d'aquest procés
natural, ja que en la vida quotidiana les emocions no apareixen com resultat d'una
recerca conscient de les mateixes, sinó que són sempre la conseqüència
d'algun estímul. O serà que a l'actor, al seguir la lògica
de la conducta del personatge, li apareixen de manera reflexa els records de situacions
del seu passat anàlogues a les viscudes en la ficció?. D'aquesta
manera, aquests records arrosseguen al present les emocions passades?. En tal
cas, no hauria una recerca conscient de l'emoció.
Per
altra banda, aquests records pertanyen a esdeveniments del passat personal de
l'actor o constituïxen en certa manera una construcció del propi comediant?.
Avui sabem que si reunim a dos germans a recordar esdeveniments de la seva infància
en comú, els seus records diferiran notablement en molts aspectes. És
el record només una realitat del passat que portem al present?. Quant hi
ha de construcció imaginària en ell?. Quin serà llavors el
contingut de la memòria emotiva?.
Són moltes les preguntes que
ens podem formular sobre aquest tema i és just reconèixer que el
tractament que fa Stanislavski del mateix ha originat polèmiques que fins
a la data es mantenen. La veritat és que en els últims temps de
les seves investigacions, quan Stanislavski descobreix el nexe indissoluble entre
el físic i el psíquic en el nomenat mètode de les accions
físiques, revisa aquest concepte i no torna a treballar sobre la memòria
emotiva, ja que descobreix que la mateixa, en lloc de connectar a l'actor amb
el seu partenaire i amb l'escena, li obliga a aïllar-se, generant una introspecció
que atempta contra el desenvolupament de l'acció.
L'anàlisi
de taula del text:
En la primera etapa de les seves
investigacions Stanislavski proposava reunir a l'elenc entorn d'una taula i fer
una curosa lectura i anàlisi del text seleccionat. Es tractava d'un treball
bàsicament teòric en el qual s'abordaven diferents enfocs del text
dramàtic (històric, psicològic, ideològic, etc.) i
s'investigaven les relacions i característiques dels personatges. Es treballava
entorn de quatre línies:
1- Línia de pensaments: determinar
què pensen els personatges respecte dels altres i de les situacions. És
en aquesta línia en la qual apareix el concepte de subtext: allò
que s'amaga, que està per sota del text. Respondria a la pregunta què
vol dir veritablement el personatge quan diu el que diu?.
2- Línia
d'imatges: està relacionat amb el sensorial, amb les imatges provinents
de la percepció dels sentits.
3- Línia d'accions: consisteix
a pensar quines serien les accions que portaria a terme el personatge en cadascuna
de les situacions del text.
4- Línia de les emocions: és l'única
involuntària i inconscient.
Les tres primeres línies es van
construint a partir de l'anàlisi teòric del text i de les situacions,
després es passa a la pràctica de la representació, en la
qual l'actor intentava, en l'escenari reproduir o recrear allò que havia
trobat racionalment en la taula. Com resultat del concatenament d'aquestes tres
línies havia d'aparèixer la quarta, la de les emocions. Però
aviat la pràctica va demostrar que aquesta estratègia en lloc d'ajudar
a l'actor li dificultava la tasca. Atès que no existia una recerca orgànica,
la quantitat de dades conscients que tenia sobre el seu personatge el bloquejava.
Més tard va revisar aquesta concepció inicial de treball de l'actor
i va plantejar llavors que abans de sembrar una llavor, era necessari preparar
el terreny, perquè aquesta sigui rebuda. L'actor havia de buscar i analitzar
les situacions en les quals es trobava el seu personatge, amb tot el seu instrument
psicofísic. Apareix d'aquesta manera la importància de la improvisació
en el procés de recerca del personatge. Així mateix va descobrir
que la divisió en línies també era incorrecta, ja que en
el moment d'executar una acció l'actor anava nuant simultàniament
les altres línies. És en la línia de les accions físiques
on es troben o mobilitzen les imatges, els pensaments i les emocions. La qual
cosa li va dur a invertir el procés: Creure per a accionar es va transformar
a Accionar per a creure.
No obstant això, en relació
amb el anàlisi de taula, Stanislavski no es va contradir. Simplement, va
descobrir que el moment de fer-lo havia de ser altre. No al començament
del treball de l'actor, sinó en el moment adequat, després que l'actor
"en calent", hagués trobat l'essencial del seu personatge i de
les situacions. És llavors quan l'anàlisi de taula adquireix sentit,
ja que serveix perquè l'actor aprofundeixi la seva recerca i no la paralitzi.
El mètode
de les accions físiques:
Tot
el sistema de Stanislavski gira entorn d'una finalitat: l'aparició d'estats
emocionals autèntics en l'actor i en un element central: l'acció.
En aquest context, s'entén per acció a "tot comportament humà
tendent a produir una modificació". És la seva capacitat transformadora
el que la caracteritza. Aquesta transformació podrà operar-se en
l'entorn, en altre subjecte o en el propi subjecte agent de l'acció; però
sempre conduirà a l'emoció.
Què es el que genera l'acció?.
Un conflicte.
Què és el conflicte?. És el xoc o enfrontament
d'objectius oposats. Existeixen tres categories de conflictes: intersubjectius,
amb l'entorn i interiors.
Què és l'objectiu?. És allò
que el personatge vol. Respon a la pregunta: què vol el personatge?
Al seu torn, sempre existeix una raó per la qual el
personatge vol el que vol, és a dir una motivació. Respon a la pregunta
: per què el personatge vol el que vol?
Esquemàticament
el sistema Stanislavski proposa el següent:
Motivació-Objectiu-Conflicte-Acció-Emoció.
L'actor
haurà llavors de dividir el text en unitats conflictives. Stanislavski
proposa dividir la peça en trossos. Aquesta divisió no es dóna
per la situació dels personatges, ni per la disposició determinant
de tal o qual escena, sinó per l'acció o esdeveniments principals.
Proposa així, una anàlisi activa de la peça. Després
caldrà determinar quin tipus de conflictes es desprenen del text. Trobar
quins són els objectius del personatge i veure si aquests objectius s'oposen
als objectius d'altres personatges (conflictes intersubjectius). Després
serà necessari examinar si l'entorn no genera obstacles als objectius del
personatge (conflictes amb l'entorn) i si el seu accionar no li implica contradiccions
internes (conflictes interiors).
Una vegada efectuat aquesta anàlisi,
es passa a les improvisacions. La improvisació és una investigació
en el plànol dels fets, en la qual l'actor assumeix en nom propi els objectius
del personatge. En la lluita per aquests objectius es generaran conflictes i interrelacions
amb els altres personatges i amb l'entorn, el que generarà les accions,
les quals produiran emocions. Així, a poc a poc, l'actor anirà creant
el seu personatge, anirà "transformant-se" en ell.
Es creu
que no és correcte plantejar el mètode de les accions físiques
com una oposició als seus descobriments anteriors. El que planteja el mestre
rus en les seves últimes investigacions és una nova metodologia
del abordatge de l'escena i del personatge. El valor nuclear de l'acció
ja ho havia formulat molt abans.
La versió de Lee
Strasberg
El mestre americà desenvolupa un sistema
de formació d'actors basat en l'obra de Stanislavski i el seu seguidor
Vajtangov, al que s'ha nomenat el Mètode. Straberg va aprofundir les recerques
stanislavskianes tendents a desenvolupar un camí que li permetés
a l'actor trobar estats emocionals autèntics i evitar que aquests depenguessin
exclusivament de la intuïció o la inspiració del moment.
Defineix a l'actuació com la capacitat per a reaccionar davant estímuls
imaginaris i manifesta que els seus pressupostos essencials són una sensibilitat
fora del comú i una intel·ligència extraordinària
per a comprendre els processos de l'ànima humana.
Els
dos terrenys en els quals assenta les seves investigacions són les improvisacions
i la memòria emotiva, ja que considera que l'ús correcte d'aquestes
tècniques és el que li permet a l'actor expressar les emocions adequades
al personatge. La naturalesa del problema de l'actor, ens diu, consisteix en la
capacitat de crear de manera orgànica i convincent, física, mental
i emocionalment, la realitat que exigeix el personatge de l'obra i expressar-la
de manera viscuda i dinàmica.
La improvisació, com mètode
d'entrenament de l'actor, consisteix en una sèrie d'exercicis destinats
a explorar els sentiments del comediant i els del personatge, i assolir que el
primer adquireixi l'espontaneïtat necessària per a evitar una actuació
mecànica. El personatge maneja un procés de pensaments, sensacions
i emocions que no són brindats per l'autor i que seran aportats pel treball
creador de l'actor. Tots aquests elements seran buscats en les improvisacions.
En quant a la memòria emotiva, recurs que considera summament efectiu,
reprèn i desenvolupa àmpliament els coneixements del francès
Ribot i les aplicacions que d'aquesta fa Stanislavski. Organitza exercicis perquè
l'actor revisqui, mitjançant l'evocació conscient de records personals,
determinats estats emocionals. Dirigeix la recerca, en primera instància,
a les imatges sensorials del record sobre les quals haurà de concentrar-se
en detall, ja que l'actor no pot pensar en generalitats. Es tracta de recordar
el succés que va provocar l'emoció, no en termes de relat cronològic,
sinó dels sentits que van participar en ell. En el moment d'aparició
de l'estat emocional amb major intensitat, l'actor haurà de mantenir la
concentració sensorial, ja que en cas contrari perdrà el control
i es deixarà arrossegar per l'experiència emocional. La finalitat
d'aquest entrenament no és només assolir l'aparició de l'elaboració,
sinó controlar-la i dominar-la.
La formació
de l'actor consta de tres etapes:
1- El treball de l'actor
sobre si mateix: adquisició de la capacitat per a la relaxació,
la concentració i per a sentir i experimentar en forma intensa. També
apunta al desenvolupament de la veu i del cos.
2- El treball sobre l'acció
i la relació amb els altres. La caracterització física a
través d'exercicis de composició d'animals. El abordatge de les
emocions a través del recurs de la memòria emotiva.
3- El treball
sobre escenes d'obres que li permeten a l'actor exercitar les aptituds adquirides
en les anteriors etapes, dintre de contexts dramàtics prefixats.
El
Mètode ha sofert innombrables crítiques. S'ha considerat que només
serveix per a texts i estils d'actuació naturalistes, que el recurs de
la memòria emotiva condueïx a la histèria i al narcisisme,
que acosta perillosament a l'art de l'actuació amb el psicoanàlisi.
L'hi han acusat d'impulsar a l'actor a una espècie de "grapeig"
dels seus propis records que provocaria un "desgast" dels mateixos.
És possible que així sigui; però la veritat és que
el Mètode també ha generat actors excepcionals, cal citar solament
alguns noms: Marlon Brando, Al Pacino, Anne Brancroft, Dustin Hoffman,...entre
uns altres.
Tots els guions de les obres representades i/o
dirigides per Margarida Xirgu estan plens d'anotacions que complementaven les
acotacions de l'autor. Com a mostra es reprodueixen tres texts:



"Casa
de muñecas" de Henrik Ibsen.
Arxiu
Xavier Rius Xirgu

Tartufo" de Molière representat el 16 de maig de 1952.
Arxiu
Jordi Rius Xirgu

"El alcade de Zalamea" de Calderón de la Barca representat el
17 de desembre de 1953 o el 11 de febrer de 1954.
Arxiu
Jordi Rius Xirgu.
Bibliografia:
Constantin Stanislavski: El treball de l'actor sobre si mateix. Editorial Quetzal.
Lee Strasberg: Un somni de passió. L'elaboració del Mètode.
Emecé.
El apartat teòric
s'ha basat en la tesis de Raúl Kreig.
XAVIER
RIUS XIRGU
àlbum
de fotos