108.
MARGARITA XIRGU 1927-1928
Margarita Xirgu
estrenó el 12 de enero de 1927 en el Teatro Fontalba de Madrid, la comedia
en tres actos "La mala ley" de Manuel Linares Rivas, protagonizando
y dirigiendo la obra ella misma. El 10 de febrero Margarita estrenó el
drama rural en tres actos y en verso "La ermita, la fuente y el río"
de Eduardo Marquina, que fue muy bien acogida por el público y la crítica.

Caricatura
de la obra de Eduardo Marquina "La ermita, la fuente y el río",
protagonizada por Margarita Xirgu . Fresno
El
periódico "ABC" publicó el 17 de febrero de 1927: <<...
Rara vez se produce como en el drama "La ermita, la fuente y el río",
de Eduardo Marquina, una tan perfecta armonización entre el fondo y las
figuras... En la obra, decimos, el paisaje no es solamente una figuración
mejor o peor lograda, sino algo consubstancial, inherente y primario. Es la ambiente
Naturaleza, la atmósfera imprescindible para la vida de los personajes
del drama, su trabazón y su raigambre humanas. La ermita, la fuente y el
río. Tres evocaciones, que simbolizan, con sus claras alegorías,
las tres etapas en que se contiene la obra. La ermita nos dice paz y amor; vida
patriarcal, remanso virgiliano. La voz del sacerdote, grave y meditativa, se alza
entre la diáfana alegría con que mozos y mozas celebran la fiesta
del lugar. Sólo el agitado corazón de Deseada, brasa de sensualidad,
se estremece ante la súbita caricia de Manuel, el novio de su hermana,
y es preocupación y remordimiento, lucha entre hombres. La fuente es la
murmuración que corre, bajo su límpido cristal. Todo su cenagoso
fondo con las más insinuantes especies a los decires y a los vayas de las
comadres y, en un admirable "crescendo" dramático, envuelve a
los señalados por la maledicencia, y coloca frente a frente a Lorenzo,
el amo de la aldea, público cortejo de Deseada, y a Manuel, el que se sabe
su rival, con moza jactancia. La sangre que brota del generoso pecho de Lorenzo,
es para Manuel el más duro reproche, los ojos absortos, traducen el espanto
y hablan a su conciencia de ingratitud para quien tan noblemente se condujo. En
Deseada, más que compasión por el herido, hay inquietud por la suerte
que puede sufrir el que ofendió, impuro deseo de un escondido afán,
de aquel amor que no puede gritarse con ufanía, sino ha de ser callado,
como una mala e irresistible tentación. La misma insaciable maledicencia
se ha detenido, piadosa, ante Lucía, la hermana de Deseada, para no destrozar
su tierno corazón. Ella, en el alborear de su juventud, confía alegre
y dichosa en el cariño de Manuel. ¿Cómo recelar del mozo,
cómo de Deseada, la hermana "buena", su amparo y guía?.
El río, en su mansa corriente, dícenos el son de los estragos de
Jorge Manrique. Curso y desagüe de nuestras vidas, que es el morir. Al río
se abandona. El tallo sutil que le unía a la vida -una sola reveladora
palabra de amor que acarició- su oído se ha tronchado...>>.

Caricatura de Margarita Xirgu en "La ermita, la fuente y el río".
Antonio Bueno
El 13 de febrero de 1927,
Cipriano Rivas Cherif comunicó a Federico García Lorca que Margarita
Xirgu estrenaría su drama "Mariana Pineda", mediante la siguiente
cómica carta, en la que no dejó títere con cabeza: <<Querido
Federico: Aunque Melchor Fernández Almagro te ha adelantado ya algo, quiero
apresurarme a comunicarte oficialmente que tu "Mariana" ha entrado en
el turno de estreno de la Xirgu para inmediatamente después del próximo,
que será "La cantaora del puerto" de Luis Fernández Ardavín.
La Xirgu, que está muy ocupada, le ha encargado de decírtelo a Margarita
Nelken, quien por deferencia a nuestra amistad quiere que sea yo el que te lo
comunique. Debes apresurarte a escribir a la Xirgu, a Margarita Nelken, que se
ha interesado de veras (Av. Menéndez Pelayo, 29), y a Eduardo Marquina.
Como yo era quien más desconfiaba de su apoyo, me apresuro y complazco
en decirte que ahora no ha podido estar más efusivo. Ayer, después
de su gran éxito de "La ermita, la fuente y el río", se
desbordó (él, no el río) en elogios a tu persona con Margarita
Xirgu. No dejes, pues, de escribir a los tres. Y, si te es posible, ven. La Xirgu
está dispuesta, dice, a gastarse el dinero y poner la obra a tu gusto.
Ven, y si lo crees necesario te escribiré otra carta diciéndote
que la obra se estrena en marzo, para que tu padre consienta en tu viaje. Porque
la verdad es que "Mariana" ya no se hará en Barcelona, para inaugurar
los estrenos en Madrid a la vuelta de la Xirgu el invierno próximo. Lo
cual no es inconveniente, porque después del éxito de Marquina,
y el que tendrá Ardavín, tú no puedes esperar nada parecido.
Entre otras razones fortísimas porque tu "Marianita" no es una
doña María de algo, ni eres capaz de poner tantos disparates como
por lo visto son necesarios para gustarle al público, a Canedo, a Pérez
de Ayala, a Mesa y a Melchor. No dejes de felicitar mucho a Marquina por el grandísimo
éxito. A mí la obra no me gusta nada, pero me alegro infinito, primero
por que quiero a Eduardo, que está radiante. A Margarita le dices que sabes
por mí que la protagonista de "La ermita, etc.", es una de sus
cosas mejores. ¡Cómo te va a destrozar los versos de Mariana! Porque
los dice de una manera bárbara y catalana, pero es cierto que hace algunas
escenas, las mudas y cachondas, de manera excelente. Y no dejes, y perdona que
insista dada tu habitual dejadez, de agradecerle mucho a Margarita Nelken lo que
ha hecho; indudablemente, puedes creerme, la que más ha influido, aparte
la señorita Lydia, a quien tú amas. Y claro que a la Xirgu le ha
parecido bien la comedia, porque si no, no la hubiera hecho. Ven pronto. Voy a
dar un recital de poesías moderrrnas en la Residencia de Señoritas,
y pienso añadir al repertorio dos piezas tuyas, ya experimentadas por el
éxito del público: el romance de los Camborios y el de los culos.
En honor a la verdad te diré que en tus obras no puedo competir contigo,
pero de todos modos las recito y me aplauden. Salud y hasta pronto. Tuyo affmo.
Cipri>>.
La actitud de García Lorca ante la promesa
del estreno de su obra, fue la de un niño asustado ante el caballo que
tanto deseaba y que ahora lo encontraba demasiado grande. Así escribió
a Jorge Guillén: <<Ahora estoy aterrado y bajo el peso de una cosa
superior a mis fuerzas. Parece ser que la Xirgu va a estrenar el drama romántico
"Mariana Pineda". El hacer un drama romántico me gustó
extraordinariamente hace tres años. Ahora lo veo como al margen de mi obra.
No sé>>. Y así escribió a Melchor Fernández
Almagro: <<...Me dio miedo el ambiente de teatro. ¡Qué alegría
sentirme alejado de el! Así haré, y ésta será mi norma
de autor dramático>>.
Mariana Pineda fue una figura
que traspasó los linderos del mito y simbolizó los nobles ideales
de la libertad durante el siglo XIX. Granadina, como Federico, fue la heroína
una sombra amiga de la infancia del poeta, con la que llegó a sentirse
en deuda. <<Vestida de blanco - le describió más tarde a su
amigo Fernández Almagro-, con el cabello suelto y un gesto melodramático
hasta lo sublime, esta mujer ha paseado por el caminillo secreto de mi niñez
con un aire inconfundible. Mujer entrevista y amada por mis nueve años,
cuando yo iba de Fuente Vaqueros a Granada en una vieja diligencia, cuyo mayoral
tocaba un aire salvaje en una trompeta de cobre. Si tengo miedo de hacer este
drama es precisamente por enturbiar mis recuerdos delicadísimos de esta
viudita rubia y mártir>>. Federico García Lorca relató
más tarde: <<Un día llegué, de la mano de mi madre,
a Granada: volvió a levantarse ante mí el romance popular, cantado
también por niños que tenían las voces más graves
y solemnes, más dramáticas aún que aquellas que llenaron
las calles de mi pequeño pueblo, y con el corazón angustiado inquirí,
pregunté, avizoré muchas cosas y llegué a la conclusión
de que Mariana Pineda era una mujer, una maravilla de mujer, y la razón
de su existencia, el principal motor de ella, el amor a la libertad>>. Otra
ardiente confesión, más tarde del poeta en Montevideo, completó
su idealizada visión infantil de la heroína: <<Es una obra
que escribí necesariamente impulsado por una fuerza contra la cual no podía
defenderme. Desde que abrí los ojos y me asomé por la ventana de
mi casa, en la gris plaza vecina, veía altiva sobre la columna, sueltos
los cabellos, en el cielo la mirada, apretando contra el cuerpo la bandera de
la libertad. Mariana Pineda, la mujer garrida, valerosa y terriblemente hermosa,
puesta allí como símbolo de un ideal revolucionario... Lo que yo
sostenía era la tradición; lo que oía de labios de las antiguas
criadas, lo que me repetía la portera del convento -donde ayudaron a bien
morir a la enamorada-, lo que recibí de los viejos en el café>>.
En
marzo de 1927 Margarita Xirgu estrenó en el Teatro Fontalba de Madrid,
la historia de pandereta en tres actos divididos en trece cuadros "La cantaora
del puerto" de Luis Fernández Ardavín con figurines de vestuario
realizados por Miquel Xirgu, el hermano de la actriz. La obra relata el romance
de un torero y una gitana, que termina trágicamente al morir en el ruedo
una tarde el bravo lidiador. La gitana Soleá, despechada marcha de Sevilla
con un príncipe indio, pero su nostalgia y el amor perdido hacen que regrese.
La obra fue muy bien interpretada por Margarita Xirgu (Soleá), Alfonso
Muñoz (torero) y Francisco López Silva (príncipe oriental),
acompañados de Pascuala Mesa, Carmen Carbonell y Fernando Fresno. Pero
después del estreno tuvo muy poco éxito de público. El 16
de abril de 1927 Margarita representó en el Teatro Goya de Barcelona, la
comedia de escenas de la vida moderna divididas en cuatro actos, "La princesa
bebé" de Jacinto Benavente, en la que se relata la vida de la princesa
Elena, condenada a vivir sin amor toda su vida, al ser casada por conveniencia
de su familia, sin pensar en sus sentimientos.
Programación
del sábado 16 de abril de 1927.
Foto
"La Vanguardia"

Programa de mano de "La princesa bebé" del Teatro Goya.
Foto Biblioteca de Catalunya
A
últimos de abril apareció una tarde García Lorca por el camerino
de Margarita Xirgu, en el Teatro Goya de Barcelona. Tras un cambio de impresiones
sobre los ensayos y decoraciones de "Mariana Pineda", siguió
Lorca camino de Figueres, a casa de los Dalí, a preparar la escenografía
del drama que diseñó Salvador. Margarita Xirgu tenía proyectado
el estreno de "Mariana Pineda", pero el éxito de las obras programadas:
"Barro pecador" de los hermanos Álvarez Quintero, "La mariposa
que voló sobre el mar" de Jacinto Benavente y "La ermita, la
fuente y el río" de Eduardo Marquina, las mantendría en la
cartelera más tiempo del previsto y agotaron el espacio para otros títulos.
La obra del poeta granadino hubiera tenido que esperar a la temporada siguiente,
pero la actriz no quería aplazar más la presentación del
drama y decidió darla a conocer en Barcelona, en la temporada de primavera.
Antes de acabar la campaña de Madrid, Margarita Xirgu y toda su compañía
ya habían asistido, en el Teatro Fontalba, a la lectura de "Mariana
Pineda" realizada por su autor Federico García Lorca, en la que también
estuvieron presentes Cipriano Rivas Cherif y Manuel Azaña, entonces Presidente
del Ateneo de Madrid.
El 17 de junio de 1927 Margarita Xirgu
estrenó en el Teatro Goya de Barcelona el poema dramático "Fidelidad"
de Josep Maria de Sagarra, en versión castellana de Eduardo Marquina y
con escenografías de Miquel Xirgu, el hermano de la actriz. Finalmente
después de asistir García Lorca a los ensayos que con sus sugerencias
fueron acertadas visiones de su prodigiosa intuición, la Compañía
de Margarita Xirgu estrenó el 24 de junio en el Teatro Goya de Barcelona
"Mariana Pineda", con escenografías de Salvador Dalí y
cuyos decorados fueron realizados en el taller de Brunet i Pous, después
que se desestimó que los realizara Rafael Barradas. Días antes del
estreno, circuló el rumor que iban a prohibir la obra, ya que para la dictadura
de Primo de Rivera era una afrenta porque, aunque la acción de Mariana
ocurre un siglo antes en el absolutismo fernandino, tenía demasiadas coincidencias
con su gobierno. Al poeta, a la vez músico y pintor, le gustó cuidar
de todos los detalles: los decorados, los figurines, la música. García
Lorca dirigió personalmente el ensayo del coro de niños y niñas
que cantaban el romance con el que dio comienzo y finalizó la obra. Federico
trató de inculcar a las voces infantiles, de marcado acento catalán,
las flexibilidades y ecos melancólicos de aquellas otras que habían
llenado los aires de su pequeño pueblo, cuando él era niño.
Para acentuar el carácter de vieja estampa de plazuela, las voces infantiles
coreaban tras un cartel que representaba la granadina puerta de Elvira.
Margarita
Xirgu dijo del estreno: <<"Mariana Pineda" se estrenó en
Barcelona con un público en el que predominaba el elemento joven, que fue
dispuesto a dar batalla, como los románticos en el estreno de "Hernani".
Pero no hubo batalla, porque la obra gustó a todo el público o,
por lo menos, no hubo protestas>>. No obstante, se temía, dijo Margarita
Xirgu: <<... que un público chapado a la antigua no entendiera la
obra>>. Para probarlo, Margarita la estrenó en un día de abono
a cargo de una de esas instituciones tradicionales que tenían fama de reunir
a la gente más rancia de la población. Y les gustó tanto
que Federico tuvo que salir a saludar en los entreactos y alguna vez al terminar
las escenas, recibiendo muchos aplausos. Y mientras saludaba al público,
apretándose la mano, decía por lo bajo: <<¡Hasta las
viejas aplauden...! ¡Hasta las viejas aplauden...!>>.
La
obra fue comentada en toda la prensa barcelonesa: "La Publicitat", "El
Liberal", "La Veu de Catalunya", "El Noticiero Universal",
"La Vanguardia", "Las Noticias", "El Diluvio", "El
Día Gráfico",... pero salvo algún crítico, en
general no supieron captar que bajo la esencia lírica de fina expresión
y pura línea del poeta, latía un prodigioso dramaturgo. Aunque en
esta obra no revelara su estilo teatral anunciaba su germen y el nacimiento de
un nuevo teatro. Federico sería el primero en admitir que su drama era
"obra débil de principiante" y que, si bien revelaba aspectos
de su temperamento poético, no respondía a su concepción
del teatro. Bernat y Durán dijo en "El Noticiero Universal":
<<La obra que nos presenta Federico García Lorca es un bosquejo sin
ambientar. Más ese bosquejo, a través de líneas pueriles,
de versos sin articulación teatral y de imágenes rebuscadas, ofrece
otras líneas, otros versos, otras imágenes y, en general un nervio
que señala en el autor, temperamento para cultivar el teatro>>. Domènec
Guansé en "La Publicitat" publicó: <<En otros momentos
su poesía consigue liberarse de música huera de bombos y platillos
que tan a menudo hacen las rimas castellanas desde los clásicos a nuestros
días. Poesía de los más primitivos y de los más modernos.
Gusto de poesía gris y nutrida de cancionero anónimo y gusto de
poesía quebradiza y preciosa de Juan Ramón Jiménez. Ecos
patinados de canción popular e imágenes de poeta de vanguardia,
fantasmagóricas como el resplandor de un cohete... La decoración
de este acto interpreta maravillosamente el poema. Hay en ella una luminosidad
blanca, de lirio claustral y poemática. Una sombra melancólica de
ciprés. Un surtidor que llora con el mismo plateado seductor y convencional
de los versos del poeta... Y el movimiento escénico es conducido aquí,
más aún que en los restantes cuadros, con una gracia justa y delicada>>.
Tampoco
supieron interpretar los modernistas decorados de Dalí: <<La presentación
se nos antojó poco en concordancia con el ritmo y el ambiente de la obra>>
expuso E.G.G. en "El Diluvio". Rodríguez Cordolá publicó
en "La Vanguardia": <<En cuanto a la presentación escénica
se ofrece el contrasentido de trajes de estricto figurín de 1831, y de
un decorado concebido con arreglo a normas y convenciones en algún caso,
de cosa de un siglo después. Esto es remedador del arte de avanzada que
priva ahora en algunos escenarios extranjeros>>. Emilio Tintorer en "Las
Noticias" dijo: <<La obra se presentó bajo la dirección
artística del joven Dalí. Algo parecido a lo que hacen en Francia
los del llamado teatro de vanguardia. Decorados y accesorios para dar un ambiente
artístico, convencional, pero que impresione y precise. El joven Dalí
demostró ser artista sincero y elegante>>. Y Andrés Vicuña
expuso: <<Hay que hacer especial mención del decorado. Discutible
si cabe, pero de intención noble y efecto adecuado, dentro de su moderno
arcaísmo y de su ya ida modernidad, por así decirlo. Es de celebrar
que artistas jóvenes como Federico García Lorca y Salvador Dalí
empiecen a trascender como representantes de una generación tan evidente
como silenciada>>. A García Lorca sí le gustaron los decorados
y figurines de Salvador Dalí. El dramaturgo reflejó su entusiasmo
en las cartas que envió a sus amigos. A Manuel de Falla le dijo desde Cadaqués:
<<Yo lo he recordado constantemente mientras se realizaba el decorado de
"Mariana Pineda", lleno de un maravilloso andalucismo intuido sagazmente
por Dalí a través de fotografías genuinas y de conversaciones
mías exaltadas horas y horas y sin nada de tipismo>>.
Unánime
fue el criterio de la prensa en resaltar la labor de la protagonista. "La
Veu de Catalunya" reconoció que el triunfo de la obra era uno de los
más legítimos que se habían registrado <<en nuestros
teatros desde hace mucho tiempo la señora Xirgu ha alcanzado a conmover
al auditorio por la intensa expresión con que recita sus versos. Su trabajo
entusiasta ha sido premiado por el público que la ha ovacionado, junto
a su autor>>. "El Diluvio" publicó: <<La Xirgu vivía
el difícil personaje y sabía hacerlo llegar al ánimo del
espectador>>.
Finalizó la temporada en el Teatro
Goya de Barcelona con las obras: "La mariposa que voló sobre el mar"
de Jacinto Benavente, "Barro pecador" de los hermanos Álvarez
Quintero, "Nuestra diosa" de Massimo Bontempelli con traducción
de Salvador Vilaregut y "La ermita, la fuente y el río "de Eduardo
Marquina.
La temporada de la Compañía Margarita
Xirgu en Barcelona finalizó el 3 de julio. La actriz tenía ya preparadas
las maletas para marcharse a Font Romeu. La costumbre de pasar el mes de julio
en la Cerdanya francesa había adquirido en la vida de la Xirgu, carta de
naturaleza. Julio era su mes de descanso, del que tan necesitados estaban sus
frágiles pulmones. Terminadas sus vacaciones en el Grand Hotel de Font
Romeu, Margarita comenzó en San Sebastián la temporada llamada "del
Norte" en el argot teatral y el 10 de agosto de 1927 estrenó allí
"Mariana Pineda". En San Sebastián se hospedaba en el Hotel María
Cristina, pero la mayor parte del tiempo lo pasaba en el teatro. Allí veraneaba
Jacinto Benavente, con quien le unía una gran amistad. Era su asiduo acompañante
y durante los entreactos de las representaciones jugaban los dos al ajedrez. Algunas
veces Margarita le dejaba ganar, como el día 10 de agosto, como reflejó
en una carta a Joaquín Montaner con quien mantenía una contínua
correspondencia: <<Estos días don Jacinto se pasa la vida con nosotros:
tarde y noche en el teatro y algún día almuerza también.
Esta tarde, durante la representación de "La ermita, la fuente y el
río", le he dado dos mates seguidos. No le ha hecho ninguna gracia:
por la noche le he dejado ganar, no sea que no me diera papel en su obra. Está
muy salado, más ameno que nunca>>.
Después
de Valladolid, Margarita Xirgu se presentó con su Compañía
en Bilbao. Su estado de salud no era bueno y en Santander tuvo incluso que suspender
los ensayos. Siempre en lucha con su enfermedad, con el teatro como antídoto
contra ella. Reconocía en una conversación con Domènec Guansé
que: <<Cuando aún era jovencita, en casa, a veces la tos no me dejaba,
me sentía morir. Llegaba al teatro, los pulmones se me dilataban y ni en
las cimas más altas he respirado mejor. El teatro es para mí un
manantial de vida. Nadie puede decir que me haya visto cansada en escena; nadie
dirá que me haya oído pronunciar un verso, una frase, con cansancio.
¡Nadie!>>.
La gira veraniega llegó a su
fin. Su proyecto era estar en Madrid el 10 de octubre y, en ese mismo día,
visitar el Museo del Prado, para ver cuadros de la época, para el tocado
de Doña María, su personaje en la obra "El hijo del diablo"
de Joaquín Montaner, cuyos ensayos ya había iniciado desde el 12
de septiembre. El 11 de octubre, tarde y noche, tuvo lugar el ensayo general de
"Mariana Pineda" y el 12 Margarita Xirgu estrenó la obra en el
Teatro Fontalba de Madrid, con escenografías de Salvador Dalí, junto
con el entremés "Carta a Juan Soldado" de los hermanos Álvarez
Quintero.
La prensa fue unánime en celebrar el acontecimiento
dramático de "Mariana Pineda" como un triunfo resonante y alentador,
porque demostraba que la sensibilidad del público vibraba intensamente
con la obra del poeta. La interpretación de Margarita Xirgu, de cálidos
y apasionados acentos y el clamoroso entusiasmo de la juventud literaria -entre
los que se encontraban los compañeros de Lorca de la Residencia- contribuyó
al triunfo de la obra. Trás el estreno, la Xirgu dijo al autor: <<Quiero
que me dediques esta obra, porque harás otras mejores que se disputarán
otras actrices. ¡Pero ésta es mía!>>. Margarita, su
actriz predilecta, llegó a sentir por él un gran cariño y
contaba anécdotas deliciosas sobre "el imposible Federico". Díez-Canedo,
uno de los críticos más importantes de la época, dijo en
"El Sol": <<Escrita en versos de vario ritmo, muy libremente cortados,
que se regularizan en cuartetas sin estruendo en consonantes, voluntariamente
pobres hasta que de pronto se tuercen graciosas en cadencias de cantar o en romances
descriptivos, y que no pierden el tono lírico y son como las melodías
más destacadas en el conjunto sinfónico. "Mariana Pineda"
es digna del poeta en quien la nueva lírica saluda a uno de sus capitanes.
La fábula sencilla en extremo, llega a admitir, en el tipo del gobernador
Pedrosa, la pincelada melodramática>>. Fernández Almagro escribió
en "La Voz": <<Los versos de García Lorca tienen mucho
de flor y de estrella. Están en su lugar porque sí. La necesidad
y el capricho los crean de acuerdo. Al cabo, así es la copla de legítima
cepa: brotada sin esfuerzo, magistral en su sencillez, arbitraria y sorprendente
de exactitud>>. Otro granadino, Francisco Ayala, en "La Gaceta Literaria",
calificó de hecho insólito el que un joven poeta de vanguardia,
fuera ovacionado con tanto ardor por un público teatral: <<Federico
ha cantado -relató-, con su voz alegre, la historia de Mariana, y le ha
rodeado la espléndida garganta con un collar de imágenes nuevas,
a lo largo de su drama, de su romance. De su tragedia>>. Francisco Ayala
no dudó en situar el romance en tres estampas dentro del "arte nuevo".
Manuel Machado expuso en "La Libertad": <<Margarita Xirgu era
esperada y deseada como se la espera y desea siempre por nuestro público.
La gran trágica gloriosa tuvo momentos felicísimos, insuperables
de patética expresión y conmovedora ternura, en su creación
de esta Mariana Pineda del romance de Lorca>>. "ABC" señaló
de íntima, la efusión lírica de la heroína. "La
Época" destacó en Mariana Pineda las discretísimas esencias
de su maternidad celosa, de su religiosidad observante, de su feminidad gozosa
y lozana. Santorello en "Blanco y Negro" apuntó: <<En el
drama se atiende más a la leyenda popular que a la verdad que pasa por
histórica... primero mujer enamorada, y luego, heroína de la libertad>>.
La crítica subrayó la evasión de una "evocación
histórica" -el republicanismo de Mariana ya de por sí chocaba
con la política del Directorio-. La escenografía también
gustó, J.G. Olmedilla dijo que el modelo indiscutible del escenógrafo
moderno era Salvador Dalí, quien había alcanzado la perfección
escenográfica moderna -y muy antigua, de siempre- en el último cuadro
de la obra.
En el estreno al acabar de recitar Amparo amiga
de Mariana -encarnada por Carmen Carbonell- el último verso lo hacia describiendo
una corrida de toros, Valle-Inclán que ocupaba una butaca hacia la mitad
de la sala, se puso de pie cómo movido por un resorte, con esta brusquedad
de sus movimientos, con esta rigidez que le daba cierto aire de figura de guiñol,
y exclamó en voz alta: <<Ezto es una crónica de Corrochano...>>
y desprendido de la arbitraria comparación del verso lorquiano con la prosa
del popular cronista taurino Gregorio Corrochano, salió de la sala un poquito
frustrado, ya que su frase se ahogó entre los chismes de silencio que reclamaba
al público, al que tanto le había gustado el romance.
A
pesar de la buena prensa de "Mariana Pineda", Margarita Xirgu tuvo que
adelantar el estreno de "El hijo del diablo" ante la escasez de público.
El 27 de octubre de 1927 se estrenó la obra en el Teatro Fontalba de Madrid,
un poema dramático en cinco actos y en verso de Joaquín Montaner,
con figurines de vestuario realizados por Miquel Xirgu, el hermano de la actriz.
El argumento de "El hijo del diablo" está inspirado en el Don
Juan Tenorio de Zorrilla. El hijo del diablo es el hijo póstumo de Don
Juan, nacido en Italia, que llega a España acompañado de su madre
Doña María Esquivel -interpretada por Margarita Xirgu- y siente
hervir en su sangre el frenesí de la pasión y la sed de aventuras
de su padre, pero no es nada diestro en el manejo de las armas a diferencia de
éste. En el estreno de "El hijo del diablo", de nuevo Ramón
María del Valle-Inclán orquestó uno de sus sonados escándalos.
La Xirgu explicó: <<Una noche en el Fontalba, yo estaba trabajando
y él ocupaba una butaca de platea. Cuando acabé uno de mis parlamentos,
el público me aplaudió y él ni se inmutó. De repente,
un señor que estaba a su lado gritó: "¡Sí, señor,
muy bien"!. Entonces, don Ramón se desmelenó y gritó:
"¡Mal, muy mal"! Yo me quedé de piedra, pues enseguida
reconocí la voz de don Ramón. Y me desmoralicé como una tonta.
Me puse a llorar y el público, al verme, reaccionó contra mi agresor,
poniéndose de pie y aplaudiéndome más fuerte todavía.
Cuando volví a mi camerino, mi traje, que era de época, llevaba
toda la pechera mojada de lágrimas. Benavente, los hermanos Quintero, Arniches,
acudieron todos y me decían que no lo tomara a mal, que Valle-Inclán
era así y que no había que darle más vueltas ... A don Ramón
lo llevaron detenido por escandaloso. Eso me rompió el corazón.
¡Don Ramón detenido por culpa mía! Pero lo soltaron enseguida
... Por lo visto, en la comisaría también se despachó a su
gusto, diciendo cosas deliciosas...>>.

Caricatura de Margarita Xirgu interpretando "El hijo del diablo" de
Joaquín Montaner, 1927. Ramón López Montenegro
El 10 de noviembre de 1927 Margarita realizó una entrevista con Josefina
Blanco, la esposa de Valle-Inclán, para tratar de calmar la situación
animada por la prensa y ciertas autoridades. El encuentro lo propició Margarita
Nelken, en el estudio del escultor Victorio Macho. El Sindicato de Autores quiso
ofrecer a la Xirgu un homenaje de desagravio. Margarita agradeció el gesto
de sus compañeros, pero lo rechazó: <<No quiero homenajes
-declaró-. El desagravio hay que buscarlo haciendo lo posible por mejorar
nuestro trabajo, procurando superarnos entregando al público lo mejor de
nosotros mismos. Le repito a Usted que la cosa no ha tenido importancia, y si
se ha jaleado es quizá por la falta de temas de más interés>>.
Margarita no quería saber nada de malquerencias, de envidias, ni de pugilatos,
ni de luchas de viejos y jóvenes...: <<Acojo con cariño la
labor de los poetas que llegan a mí trayendo algo estimable. Ellos encuentran
grandes dificultades para estrenar... Ya sabía yo que no me iba a enriquecer
con las obras de Lorca y de Montaner; pero las creí dignas de llevarlas
a la escena y de que las conociera el público>>. El 10 de diciembre
de 1927 la Xirgu volvió a representar "La mariposa que voló
sobre el mar" de Jacinto Benavente en el Teatro Fontalba de Madrid.

Margarida Xirgu en 1927
Para
Navidad, el 22 de diciembre de 1927, Margarita estrenó en el Teatro Fontalba,
la comedia de magia en tres actos y en prosa "La noche iluminada" de
Jacinto Benavente, con escenografías de Manuel Fontanals que subrayaron
un gran sentido de conjunto y una orientación armónica en el montaje.
Se trataba de una comedia de magia, de bosques, de encantamientos y de seres fantásticos.
No sólo los personajes principales son héroes shakesperianos de
"El sueño de una noche de verano": Titania, la reina de las hadas,
el travieso Puck..., sino que, en el transcurso de la obra benaventiana, hay constantes
alusiones a la obra del autor inglés. Es ésta la pieza más
ambiciosa del dramaturgo madrileño dentro del campo de la fantasía.
En "La noche iluminada" el autor puso en contacto a jóvenes de
nuestros días con el mundo de Titania, Oberón y Puck, en una mezcla
de fantasía y realidad, manteniendo así la tesis benaventina de
que: lo fabuloso debe tomar apariencia natural para matar la incredulidad de los
hombres que, superiores en todo momento, creerán siempre que lo sobrenatural
no es más que una postura de lo normal y corriente. Así, en "La
noche iluminada", Oberón, Titania y sus servidores no son para los
mortales otra cosa que actores cinematográficos. La ficción, una
vez más, adquiere verosimilitud. Todo estriba en salvar la idealidad.

Margarita
Xirgu y Julia Pachelo interpretando"La noche iluminada" en1927.
Foto:
Editorial Estampa en Madrid año 1928, cedida por Marçal Font.
No
había en el reparto primeros papeles. Se trataba de una labor de conjunto.
Margarita Xirgu fue una adorable Titania. Julia Pachelo (Julia Pacello Millanés)
interpretaba a Oberón y Carmen Carbonell a Puck. Intervinieron a su lado:
Pascuala Mesa, María Gil Quesada, María Díaz Valcárcel,
Amelia y Pilar Muñoz, Alfonso Muñoz, Francisco López Silva,
Luis Peña, Fernando Porredón y Miguel Ortín. Jacinto Benavente
durante los ensayos no halló reparos que poner, todo le pareció
de perlas; pero el día del estreno marchó a París para huir
de los periodistas y de sus crónicas, como en otras ocasiones de estreno
en las que se había escapado al cine o a jugar una partidita de ajedrez
a casa de los Artigas o a un café extraviado, uno de estos cafés
discretos donde se encuentran todos los que no quieren ser vistos.
En
el periódico "ABC" del viernes 23 de diciembre de 1927, Floridor
escribió: <<La obra más que para niños, es para hombres
que se sientan niños. Las imaginaciones infantiles verán en "La
noche iluminada" su magia externa; el cabrilleo del tisú de plata
en las medievales vestiduras; juegos de tramoya; lindas decoraciones; les divertirá
la metamorfosis de Rolando, convertido en oso por arte de encantamiento, hechizo
que no se romperá hasta que encuentre a una mujer que lo quiera, reirán
con las burletas del travieso Puck; y en el desfile de las "estrellas del
cine" -en esto los niños están muy adelantados- es posible
que batan sus manecitas viendo en aquéllos a sus ídolos favoritos.
El cuerpo de la comedia, su ideología, su magia espiritual, la poesía
de las almas y de las cosas que la embellecen, la ironicidad que serpea entre
la enguirnaldada forma, está más allá de su comprensión.
Los hombres aprenden en este viaje al mundo de la ilusión, adonde nos conduce
Benavente, que la realidad de la vida todas las conquistas logradas por la ciencia
y la civilización moderna, no tienen bastante poder para destuir la mitológica
belleza de dioses, hadas y héroes que la misma Humanidad creó, infundiéndoles
aliento inmortal. Eterno y luminoso será su reinado mientras quede un artista
sobre la tierra... Seamos un poco niños y, lejos de sentir pueriles inquietudes
a la vista del bosque encantado, aventurémonos por su fronda, y si se nos
aparecen, como en la comedia benaventiana, los héroes shakespearianos y
la reina Titania, Puck y Oberón, con su lúcido cortejo, no los confundamos
con una caravana de peliculeros, como les ocurre a los personajes reales de la
obra de Benavente, sino veamos en ellos a los embajadores del genio y de la poesía.
Esta aleación de fantasía y realidad, quimérica y proseísta,
poética y grotesca, espiritual y simbólica, con sus brotes shakespearianos,
tiene la elegante arquitectura literaria, el ritmo encantador que es blasón
del ilustre comediógrafo. Los humorísticos conceptos acerca del
amor en quiebra, del superrealismo de la moda y gustos actuales, son dardos de
ironía, arma infalible de la panoplia benaventiana. A las innúmeras
bellezas de la comedia se rindió el Senado, en cálido homenaje a
la obra y al autor. Fontanals ha vestido y decorado la magia con entonada armonización
de telas y colores. La unidad y fusión de tonos se ha realizado con exquisito
gusto y riqueza, con arbitraria originalidad>>. Contradictoriamente al reparto
ya descrito, termina el artículo con el nombre de otros actores diferentes,
que al parecer participaron en la obra: <<Es obra de conjunto y éste
fue eficiente y disciplinado. Margarita Xirgu, Carmen Carbonell, Julia Pachelo
y Pascuala Mesa, y los sres. Fernando Fresno, Salvador Marín de Castro,
Alfonso Muñoz y Francisco López Silva, sobresalieron en la interpretación>>.
En enero de 1928 muere María Guerrero. El 11 de febrero
de 1928 la Compañía de Margarita Xirgu representó la comedia
en tres actos de los hermanos Álvarez Quintero "Cristalina" en
el Teatro Fontalba de Madrid. A continuación, el 29 de febrero Margarita
representó también en el Teatro Fontalba "El mal que nos hacen"
de Jacinto Benavente. El 10 de marzo representó en el mismo teatro"¡No
quiero, no quiero! de Jacinto Benavente. Del 2 a 7 de mayo actuó en Zaragoza,
el 9 y 10 del mmismo mes en Teruel y el siguiente dia, el 11 en Valencia.Margarita
Xirgu desde Zaragoza, escribió a su amigo y confidente Joaquín Montaner,
el 4 de mayo de 1928, confesándole que Benavente convertía su autor
de culto en aquellos momentos y que el único marco de referencia era la
escena española : <<El teatro catalán casi siempre peca de
lo mismo Cuando Quiere acero gracia: ordinarieces y grande. Aún la Misma
gente culta catalana, está alejada del teatro catalán. Mi admiración
por Benavente nace precisamente porqué con su teatro evita que caiga en
manos chabacanas y groseras. Los Quintero, pueblo sano y noble. Benavente, aristocracia,
y vosotros, los poetas. Yo no puedo admirar a ningún género más>>.
Aunque afio 1934, el crítico Sebastián Gasch lamentó, en
un artículo demoledor, que I'actriu catalana se limitara a renovar el teatro
español y dejara ir a la deriva el catalán: <<Margarita Xirgu
sólo se preocupa de renovar el teatro español . Y no se acuerda
del catalán, que no necesita renovarse más que el castellano, sino
que es el que lo necesita más del mundo. De este teatro, del nuestro, caído
ahora entre las manos de una áurea de pizarra teatral cualquiera, la Xirgu
no se acuerda ni se preocupa. Y cada año, en este tiempo, nos hace la gracia
de caridad de representar cosas tan nuevas como:Mar i Cel, Maria Rosa,
Terra baixa, El místic, Els vells,
El ferrer de tall, que, según dicen las gacetas:" serán
puestas en escena, representándose por los dos colosos del teatro, en lengua
nativa ">>.
El 26 de mayo, Margarita Xirgu, representó,
en el Teatro Goya de Barcelona, la comedia en tres actos de Jacinto Benevente
"¡No quiero, no quiero! A continuación representó"
La noche iluminada "del mismo autor," El hijo del diablo "de Joaquín
Montaner "la ermita, la fuente y el río" de Edurado Marquina
y "Santa Juana" de G. Bernard Shaw.

fotos
teatro goya 1916-.2008 grup Focus
Después
de estas representaciones y durante 1928 se desconoce la actividad de Margarita
Xirgu, hasta su presentación en septiembre en Logroño, en el Teatro
Bretón de los Herreros durante las fiestas de San Mateo, que abarcó
once días a dos funciones diarias, con horario de siete de la tarde y once
menos cuarto de la noche. Se representaron obras de Jacinto Benavente -cinco-,
Eduardo Marquina -dos- y los Quintero -dos-, más una de Joaquín
Montaner y otra de Francois de Curel. El jueves 20 la Compañía de
Margarita Xirgu representó "¡No quiero, no quiero! de Jacinto
Benavente, el viernes 21 festividad de San Mateo "Cristalina" de los
hermanos Álvarez Quintero, el sábado 22 y el domingo 30 "La
ermita, la fuente y el río" de Eduardo Marquina, el domingo 23 "Rosas
de otoño" de Jacinto Benavente, el lunes 24 "El hijo del diablo"
de Joaquín Montaner, el martes 25 "La borrachera del sabio" de
Francois de Curel traducida y adaptada por Eduardo Marquina, el miércoles
26 "La vida es más" de Eduardo Marquina, el jueves 27 "La
noche iluminada" de Jacinto Benavente, el viernes 28 "Barro pecador"
de los hermanos Álvarez Quintero, el sábado 29 "La comida de
las fieras" de Jacinto Benavente y el domingo 30 "La mariposa que voló
sobre el mar" de Jacinto Benavente.

Margarida
Xirgu protagonizando "La borrachera del sabio" de Francois de Curel.
Foto Cuadernos El Público.

Retrato de Margarida Xirgu.
Foto
Institut del Teatre de Barcelona

Retrato de Margarita Xirgu de 1928.
Foto Bermemar
En la temporada teatral 1928-1929 Margarita Xirgu debutó en el Teatro Fontalba
de Madrid el 10 de octubre de 1928 con el estreno de la comedia de Jacinto Benavente
"Más fuerte que el amor", protagonizando y dirigiendo la obra
ella misma. El 23 de octubre Margarita estrenó en Madrid "Los fracasados"
de Henri-René Lenormand en traducción de Joaquín Montaner.
La Xirgu quiso que Lenormand supervisara los últimos ensayos. Lo alojó
con todos los honores en el Hotel Palace y escogió como cicerone a Cipriano
Rivas Cherif, para que le asistiera también como intérprete con
los actores. El día del estreno, antes de comenzar la obra, Henri-René
Lenormand pronunció una conferencia sobre las nuevas tendencias de la dramaturgia
francesa.

Margarida
Xirgu en 1928.
Foto Cuadernos El Público
Le
siguieron otros estrenos en el Teatro Fontalba, como el de la comedia de Eduardo
Marquina "La dueña del mundo". El 7 de diciembre de 1928 Margarita
Xirgu estrenó la comedia en tres actos "Novelera" de los hermanos
Álvarez Quintero. La comedia prejuzgada ya desde la calle antes del estreno,
se representó ante una sonada algarabía en la sala. Unos hablando
y siseando, otros tosiendo y los demás -que deseaban entretenerse- mandando
callar. El reparto fue: Llama (Margarita Xirgu), Doña Melchora (Pascuala
Mesa), Frisca (Julia Pachelo), Pinpilinpauxa (Carmen Carbonell), Humberto (Alfonso
Muñoz), Darío (Luis Peña), don Cándido Loma (Fernando
Fresno), Salaverría (Salvador Marín de Castro) y Miguelecho (Fernando
Porredón). Margarita terminó el año 1928 con el estreno de
"El estudiante de Vic" de Josep Maria de Sagarra, traducida al castellano
por Joaquín Montaner. El tema de la obra había sido tratado también
en poesía, por gente tan importante como Joan Maragall y estaba dirigido
a adoctrinar a las hijas con su moraleja final. La trama relata cómo una
viuda queda enamorada de un estudiante, con la oposición del padre de ésta,
quedando embarazada de él y finalizando con la huida del estudiante. La
moraleja viene a decir: "Niñas que venís al mundo, no os fiéis
de gente de libros".

Margarida
Xirgu protagonizando "Novelera" de los hermanos Álvarez Quintero.
Foto Cuadernos El Público.

Pascuala
Mesa, Margarida Xirgu, Carmen Carbonell y Miquel Ortín.
Foto
Museo Nacional del Teatro de Almagro

Pascuala
Mesa, Margarida Xirgu y Carmen Carbonell.
Foto
Museo Nacional del Teatro de Almagro

Retrato
de Margarida Xirgu en 1928.
Foto
Centro de Investigación y Documentación, Festival de Mérida
Algunos
textos han sido extraídos de la biografía: "Margarita Xirgu
y su teatro" de Antonina Rodrigo.
XAVIER
RIUS XIRGU
álbum
de fotos
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