88. FRAY GABRIEL TÉLLEZ llamado TIRSO DE MOLINA

 

Gabriel Téllez nació en Madrid el 24 de marzo de 1579, fue fraile mercedario, dramaturgo, y poeta.
Sus padres Andrés López y Juana Téllez Girón, eran humildes sirvientes del Conde de Molina de Herrera. Gabriel Téllez fue bautizado el 29 de marzo de 1579. Blanca de los Ríos -a la que se deben numerosos estudios sobre él, así como la edición crítica de sus obras completas- sostuvo que Gabriel fue hijo natural del Duque de Osuna, pero esa tesis carece de fundamento y hoy está desacreditada. El Duque de Osuna era entonces muy viejo, se encontraba en Nápoles y la partida de nacimiento que alega Blanca es prácticamente ilegible y hace nacer a Gabriel Téllez en 1584.
Fue discípulo de Lope de Vega, a quien conoció como estudiante en Alcalá de Henares. De haber sido cierta la tesis de Blanca de los Ríos, Gabriel Téllez hubiera necesitado dispensa papal -documento que nunca se ha encontrado- para entrar el 4 ó el 14 de noviembre de 1600, a los 21 años, en el Convento de la Orden de la Merced de Madrid. El 21 de enero de 1601 tomó los hábitos, para profesar en el Monasterio de San Antolín de Guadalajara. Se ordenó sacerdote en 1606 en Toledo, allí estudió artes y teología y en esta época empezó a escribir. En 1606 cuando la Corte regresó a Madrid, escribió la comedia hagiográfica (biografía de un santo) "La joya de las montañas" basada en la vida de Santa Orosia sobre un fondo heroico con imaginarios elementos históricos y con una fábula de amor, y en 1607 la comedia "Los lagos de San Vicente" sobre la vida, igualmente legendaria y heroica, de Santa Casilda y siguiendo la estructura de la anterior, pero con los distintos elementos mucho mejor ensamblados. A partir de este momento su vida irá ligada a los designios de sus superiores, cuyos dictados Fray Gabriel Téllez cumplió siempre con dignidad y obediencia.
Desde Toledo viajó en 1610 a Galicia y en 1611 escribió la comedia villanesca en tres jornadas "La villana de La Sagra", la comedia histórico-profana sobre el gobierno de Constantino "La república al revés", la comedia villanesca "Mari-Hernández la gallega" sobre la villana gallega que odia a los portugueses pero que cede al noble amor de un caballero lusitano y la comedia palatina "Como han de ser los amigos". En la ciudad del Tajo, al principio de la segunda década del siglo XVII, pasó Fray Gabriel Téllez una de sus épocas más felices entregado a su vocación religiosa, a la lectura, a la producción teatral, a la enseñanza y al trato con los amigos. Entre 1610 y 1612 escribió la comedia de la historia profana de Martín Peláez "El cobarde más valiente", le siguen la comedia "El pretendiente al revés" y la comedia hagiográfica "La elección por la virtud" donde relata la historia "anovelada" del Papa Sixto V describiendo más que su biografía, las circunstancias especiales de su subida al trono pontifical, aunque la comedia no alcance este momento. Todas las circunstancias históricas están sometidas a este fin, es decir, al de presentar la especial predilección divina por un hombre virtuoso, predilección que va salvando todas las dificultades que se presentan. Por lo demás, introduce, como es norma casi general, una trama amorosa, desarrollada entre las hermanas del protagonista y dos nobles italianos, con la más pura técnica de la comedia villanesca.
En esta época Fray Gabriel Téllez escribió la comedia de enredo "La mujer por fuerza", la comedia bíblica sobre la historia de Acab y Jezabel "La mujer que manda en casa" y la comedia hagiográfica "La ninfa del cielo", con un mayor dominio de lo abstracto en su estructura y con reminiscencias bíblicas en su estilo. La penetración psicológica de Fray Gabriel Téllez, que supo ahondar en las ocultas pasiones humanas -sus monólogos son auténticas muestras del autoanálisis de sus personajes-, se eleva aquí al plano conceptual y abstracto para mostrarnos, con viva plasticidad, una lucha de las potencias del alma. "La ninfa del cielo" presenta un marcado carácter novelesco y según el mismo Fray Gabriel Téllez fue extraída de los "Ejemplos morales" de Blosio, pero con una innegable influencia del tema del bandolerismo femenino, propio del teatro profano y usual en la escuela de Lope.
Numerosísimas son las fuentes utilizadas para sus comedias hagiográficas, por provenir de la Biblia o de la Historia Sagrada de la Iglesia Católica. En ellas se encuentran, más que en ningunas otras, mezclados los elementos integradores. Ahora bien, es evidente en ellas la clara intencionalidad del autor. De esta manera, se pueden agrupar en esta modalidad todas aquellas comedias en que el autor se propone ensalzar la misericordia o la justicia divinas para con los hombres -más frecuentemente para con un hombre-, mediante el ejemplo propuesto de un caso concreto, rodeado de circunstancias milagrosas.
Entre 1611 y 1612 escribió la comedia mitológica "El Aquiles" y la comedia legendaria y devota "La peña de Francia" donde se pasa de lo histórico auténtico, o tenido por tal en la mente de Fray Gabriel Téllez, a lo seudo-histórico verosímil. En 1612 vendió un lote de tres comedias, y se cree que ya había escrito antes en 1606 una primera versión de la comedia palatina y de carácter "El vergonzoso en Palacio". Aposentado, en 1613, en Toledo escribió la comedia palatina o palaciega "El castigo del penséque" y la trilogía del drama hagiográfico "La Santa Juana", que desarrolla en sus tres partes la biografía de la supuesta santa -beata en realidad-, pero estrictamente enlazada con la historia nacional, y compendio de todos los elementos integradores de su teatro, excepto el palaciego y el cortesano. Son de la misma época la comedia novelesca "Quien da luego, da dos veces" y la comedia bíblica "La mejor espigadera" sobre la figura de Ruth y obra de un bucolismo de expresión bíblica, enlazado en ocasiones con un bucolismo renacentista, con interferencias de lo villanesca, que anima por ejemplo las escenas finales. Le siguen la comedia de enredo "Amor por señas" y la comedia histórica en tres jornadas "Amor y celos hacen discretos", sobre la idea de que el amor agudiza el entendimiento, aunque otras fuentes sitúan su escritura en 1635. Ya por entonces, si bien cultivó también temas religiosos, sus sátiras y comedias le habían granjeado problemas con las autoridades religiosas, lo que lo llevó a retirarse entre 1614 y 1615 al Monasterio de Estercuel, en Aragón.
En 1615 escribe la comedia bíblica "La vida y muerte de Herodes", plasmación del recurso teatral de los celos, como elemento de drama y no de comedia y en la que sigue manteniendo en todo momento la autenticidad de los acontecimientos. Como fuente originaria, aparece el historiador Flavio Josefo junto a la narración evangélica. Fray Gabriel Téllez utiliza la Biblia más como fuente puramente histórica que hagiográfica, de tal manera que se eligirán sus temas no por lo que entrafien en sí de ejemplificación piadosa, sino por el enorme vigor dramático que encierran. Y de ahí surgirá el hecho de la supremacía, en la elección, del personaje sobre el suceso. Fray Gabriel Téllez en julio de 1615 estrenó en Toledo, en el Mesón de la Fruta con la Compañía de Pedro Valdés, la comedia novelesca, de intriga y enredo "Don Gil de las calzas verdes" que es un ejemplo destacado de uno de los recursos más habituales de la comedia nueva creada por Lope de Vega: el de la doncella disfrazada de varón. Doña Juana no teme enmascararse engañosamente vistiendo calzas verdes. La obra es conocida por la enorme complicación de su argumento, que a veces se hace harto difícil de seguir, pero posee, sin embargo, el secreto de la intriga y sabe cómo interesar al espectador. Todavía en 1615 estrenó en el Corpus toledano el auto sacramental "Los hermanos parecidos", el más conseguido de Fray Gabriel Téllez, en cuanto a expresión de un género definido. Más lograda la ensambladura teológica, y más afín con ella el desarrollo de la acción, sin elementos pastoriles ni villanescos, ni mucho menos, localizaciones de época y lugar.
El 7 de octubre de 1955 Margarita Xirgu dirige a la Comedia Nacional del Uruguay en la comedia "Don Gil de las calzas verdes", que se representa en el Teatro Solís de Montevideo.

 

"Don Gil de las calzas verdes" representada en 1955 por la Comedia Nacional del Uruguay.

Foto: Comedia Nacional


En 1957 Margarita Xirgu vuelve a dirigir la Comedia Nacional del Uruguay en "Don Gil de las calzas verdes", que se representa en el Teatro de Verano del Parque Rivera de Montevideo.

Fray Gabriel Téllez escribió, en 1615, la comedia -en tres jornadas- profunda y teológica "El condenado por desconfiado", mezclando comedias de tan diferente factura como pueden ser un drama bíblico o una comedia hagiográfica. Se trata de una comedia de bandoleros a lo divino, de contenido filosófico de gran importancia. En esta comedia la teología preside la concepción total de la obra y el total desarrollo de la acción. También se encuentra en discusión su autoría y algunas fuentes situan su escritura en 1635.
Era el único entre los dramaturgos coetáneos, que tenía la necesaria formación teológica para escribir este tipo de comedias. "El condenado por desconfiado", trata el tema de la arrogancia del hombre frente a la gracia divina y la importancia del libre albedrío. Enrico, es un burlador de mujeres, poseído por un enorme dinamismo que no admite más ley que la de su deseo, en nombre del cual comete los más tremendos desafueros. La disputa teológica que arrebató a las mentes coetáneas en torno a la concepción de la predestinación y el libre albedrío, cobra vida escénica en la obra. El poema "El condenado" es una respuesta a dos ideas falsas. La primera: las obras son causa de la predestinación y la gracia; y la segunda: Dios es capaz de condenar a uno sin tener en cuenta sus obras, buenas o malas. En una lógica abstracta esas dos proposiciones se excluyen; pero en la lógica viva y concreta son perfectamente asociables. Para responder a esas ideas, Fray Gabriel Téllez crea dos personajes, uno Enrico el predestinado a la salvación, porque Dios le dará la gracia intrínsecamente eficaz, que ningún humano puede desoír. Como apoyo de la tesis, Enrico, el bandido, lo espera todo de la misericordia de Dios. Cuando Enrico se arrepiente, es obedeciendo a una fuerza más poderosa que su propia fuerza humana. Y frente a él, Paulo el ermitaño, el otro personaje, que lo espera todo de sus obras y que por soberbia y desconfianza va desoyendo reiteradamente las voces divinas que le impulsan al antiguo buen camino y que reta a Dios por su soberbia, pero duda en angustiosa lucha mental. Paulo, el rebelde, desoye las voces divinas, es un atormentado cerebral y, aparatosamente, se condena. Sus pasiones no son el desahogo de sus impulsos. Son la consecuencia de una acuciante desesperación, más intelectual que sentimental. El dramaturgo se sobrepone al teólogo para darnos la trágica estampa de un hombre sacudido por dispares resoluciones, en el más hondo, dramático y perfecto desarrollo psicológico de un alma atormentada.
Escribió en 1615 la comedia hagiográfica, legendaria y devota "La dama del olivar" una trilogía de ambiente rústico, con todo el germen de un drama de honor, invadida por el popularismo de las comedias villanescas a cuyos moldes está vertida. También se le atribuye, en esta época, la comedia histórica o de leyenda -en tres jornadas- "Los amantes de Teruel".
En Fray Gabriel Téllez se combina lo culto y lo popular, y una gran rapidez dramática que destaca entre cuestiones incidentales o de simple efectismo que tenían gran éxito entre el público de su época. En su opinión, la comedia se configura como un espectáculo total y globalizador capaz de atraer a todos lo espectadores de los corrales de comedias. La tarea del comediógrafo ha de ser la de entretener, divertir, provocar la admiración de ese público heterogéneo, exigente y bullicioso. Y es precisamente ahí donde radica el valor fundamental del teatro de Fray Gabriel Téllez, en haber elaborado unos mundos cómicos, unas acciones coherentes y complejas, un universo de burlas y enredos admirable. Lo que sobresale, pues, en el teatro de Fray Gabriel Téllez es el humor refinado, las situaciones atrevidas, el gracejo de los personajes rústicos y de los criados urbanos, la atmósfera de juego y diversión que reina en buena parte de su producción teatral, en fin, la riqueza de los medios lingüísticos plagada de creaciones originales. A este propósito vienen bien las palabras que su gran amigo Juan Pérez de Montalbán dejara escritas en los preliminares de la "Parte IV" de las obras dramáticas de Fray Gabriel Téllez, en las que elogia las piezas teatrales del mercedario del siguiente modo: "lo sentencioso de los conceptos admira, lo satírico de las faltas corrige, lo chistoso de los donaires entretiene, lo enmarañado de la disposición deleita, lo gustoso de las cadencias enamora, y lo político de los consejos persuade y avisa, siendo su variedad discreta como un ramillete de flores diferentes que, además de la belleza y la fragancia, aficiona con la diversidad y la compostura".

Estrenó, en 1616, la comedia de carácter y enredo, la sátira de la hipocresía femenina "Marta la piadosa". Comedia increíblemente enredadora e intrigante, de manera que la mujer siempre sabe salirse con la suya y tiene salidas para las situaciones más apuradas, lo que atestigua el ingenio del fraile mercedario. Encontrándose aun en Toledo es seleccionado para una misión pastoral en la isla caribeña de Santo Domingo, donde fue profesor de teología. Embarcó en Sevilla y permaneció durante tres años, desde 1616 hasta 1618, en su Universidad e intervino en asuntos de su Orden. Esto le permitió conocer numerosas historias de la Conquista que usó más tarde en sus obras. Fray Gabriel Téllez es uno de los pocos escritores barrocos que tuvo la oportunidad de conocer de cerca, la realidad del Nuevo Mundo.
Son de su producción la comedia histórica "Ventura te dé Dios, hijo" de 1613, 1615 o 1622 y del 1616 la comedia cómica "Palabras y plumas", el drama hagiográfico "Santo y sastre" que escenifica la historia de San Homobono, con algunas pinceladas satíricas inevitables, derivadas de la profesión del santo, el drama bíblico "Tanto es lo de más como lo de menos", que presenta la particularidad de fundarse no en la narración de un suceso o en la dramatización de un personaje auténtico, sino en una parábola evangélica, la del hijo pródigo, enlazada con la historia de Lázaro, el pobre que comía las migajas del rico avariento. Naturalmente, en este caso, los elementos imaginativos son muchísimo más numerosos que en el resto de las comedias bíblicas. Son también de esta época la comedia trágica "Adversa fortuna de don Álvaro de Luna" atribuida también a Antonio Mira de Amescua y situada por otras fuentes su escritura en 1635 y la comedia legendaria e histórica "El rey don Pedro en Madrid", atribuida también a otros autores y de crónica fidedigna, que sólo se altera en la matización de los detalles y tramas secundarios, o por motivos extraliterarios, informando esencialmente en ocasiones, su misma estructura literaria. Fray Gabriel Téllez sintió dos tipos de interés histórico para su dramatización: el del personaje y el del ambiente . "El rey don Pedro en Madrid" es una comedia centralista en la que se agruparán todos sus elementos en función de un personaje de extremado relieve, utilizando crónicas conocidas del mismo.

En 1617 se representó en Córdoba por la Compañía de Jerónimo Sánchez su comedia de enredo "Tan largo me lo fiáis" - atribuida también a Calderón de la Barca ó a Andrés de Claramonte- que es la versión precedente de la comedia en tres actos "El burlador de Sevilla y convidado de piedra". Fray Gabriel Téllez en 1616 ó 1618 escribió la comedia de moros y cristianos "La reina de los reyes", entre 1618 y 1620 la comedia en tres actos "Cautela contra cautela" atribuida también a Antonio Mira de Amescua y situada su escritura por otras fuentes en 1635 y la comedia villanesca "Esto sí que es negociar" y entre 1618 y 1621 la comedia de enredo "El honroso atrevimiento" y la comedia hagiográfica y terrible "El mayor desengaño", en la que la teología se desliga en parte de la acción de la comedia para ser únicamente derivación ideológica de ella. Es una obra hagiográfica que, por distintos caminos, tienden a la dramatización de un problema humano emanado de la teología. Trata de la historia de la vida secular, creada en gran parte imaginativamente, de Bruno de Hartenfaust, fundador de la Cartuja. En el tercer acto la leyenda o historia de la conversión de San Bruno, rodeada de circunstancias milagrosas, está utilizada como base de la idea teológica de que el que espera la salvación por sus méritos propios se condena, y no así el que la espera de la misericordia de Dios. Un gran aparato erudito se añade a la obra, con largos razonamientos y disquisiciones teológicas, aunque perfectamente situadas en la estructura de la comedia.

 

Fray Gabriel Téllez, llamado Tirso de Molina.

Foto: Wikipedia


De vuelta de Santo Domingo en 1618, se instaló en Madrid, viajando en 1619 a Salamanca y más tarde a Lisboa. En 1619 escribió la comedia palaciega "Averígüelo Vargas" donde aparece su lusitanismo y entre 1619 y 1621 la comedia histórico hagiográfica "Doña Beatriz de Silva", sobre la fundadora de las Concepcionistas, con fuertes elementos históricos, aunque con derivación, en muchas ocasiones, a la comedia palaciega. Y también en esta época escribió la comedia palatina en tres actos "El amor médico". La obra más importante de esta época es "El burlador de Sevilla y convidado de piedra" escrita hacia 1620 y publicada en 1630, la obra en que se le atribuye tradicionalmente la creación del mito de Don Juan. En la comedia un noble sevillano altera el orden social deshonrando a cuantas mujeres se le ofrecen. Finalmente es castigado por la estatua funeraria de una de sus víctimas, el padre de una de las damas burladas, arrastrándole a los infiernos sin que Don Juan se arrepienta. El sevillano Tenorio no desoirá las premoniciones divinas por soberbia de su mente, sino por soberbia de su carne. Tenorio es el gran confiado que temerariamente reta a Dios por su vitalismo sensual. En Don Juan, impulsivo, vital, su psicología no se matiza en variaciones, simplemente se presenta en toda su fuerza arrolladora, sin fisuras, absoluta. El lusitanismo de Fray Gabriel Téllez asoma de continuo en la obra. No sólo en el perfecto desarrollo escénico de las teorías sobre el amor portugués, con las cualidades de ardor y precocidad que le daba la época, sino también en la admiración manifiesta por su geografía.
En 1620 Fray Gabriel Téllez ya residía Madrid, donde permaneció hasta 1625. Aquel mismo año murió su madre, Juana Téllez, y escribió la biografía escenificada "El caballero de Gracia", sobre la vida de un coetáneo del autor. Sus discrepancias con el resto de las comedias hágiográficas se basan en el hecho de que lo puramente piadoso está al servicio de la biografía de un personaje histórico y coetáneo, cuyo interés y popularidad determinan por sí solos la comedia. "El caballero de Gracia" fue escrita bajo la impresión de la muerte de Jacobo Trenci, cuyo fallecimiento constituyó un duelo colectivo en Madrid, duelo que aprovechó Fray Gabriel Téllez para crear esta comedia de "circunstancias", que al mismo tiempo representa su contribución al homenaje sentimental que Madrid dedicó a una de sus más populares figuras. Entre 1620 y 1621 escribió la comedia de honor "El celoso prudente" en la que hay un claro predominio del carácter sobre la acción, la comedia de enredo y de carácter "La celosa de sí misma" y la comedia villanesca y de intriga "La villana de Vallecas", en la que se describe el disfraz de villano del galán.
Fray Gabriel Téllez escribió entre 1620 y 1623 el importante drama histórico "La prudencia en la mujer" en la que muestra el espléndido y profundo carácter, político y humano, de María de Molina, con toda la turbulenta y verídica Edad Media castellana circundando y agrandando su figura. Pero, casi entre líneas, el dramaturgo supo encontrar, en la frialdad de la crónica, la vena humana, femenina, de la mujer y la reina. Y la recreó con exquisita sensibilidad y grandeza. Para ello, rehusó toda acción secundaria que pudiera apartar la mirada del espectador de su serena figura, como un insobornable ejemplo de unidad temática y como culminación de un tipo de comedia centralista. Original estructura, dentro de la diversificadora técnica teatral de la época. Es un drama de carácter en que la psicología domina la acción. Fue el primer autor que dio profundidad psicológica a los personajes femeninos, que llegan a ser protagonistas. Una de las características que distingue a Fray Gabriel Téllez del resto de sus colegas es, a pesar de ser fraile, el estudio psicológico que hace de la mujer. En general, cuando aparecen mujeres en sus obras, que es muy común, el dramaturgo las perfila con mucha exactitud. Por otra parte, parece que no tiene inconveniente en vestirlas, a veces, con atavíos masculinos. Vistiendo de hombre a la mujer se trataba, y lograba la más de las veces, desenmascararla, casi diríamos que desnudarla, por la apariencia escénica, de su más púdica intimidad y secreto.


VER VIVÈNCIA 5. LA PRUDENCIA EN LA MUJER


Fue representada en el Teatro Español de Madrid por la Compañía de Margarita Xirgu en el otoño de 1930, con decorados y figurines de vestuario realizados por el hermano de la actriz Miquel Xirgu. El drama fue revisado y en parte refundido por Cristóbal de Castro. La Xirgu supo dar a María de Molina, la sabia regente en la minoría de su hijo Fernando IV, una voluntad firme, clara inteligencia a la maternal bondad y la dignidad real que requiere la grandeza de esta monolítica figura del teatro de Fray Gabriel Téllez. Acompañaron a la Xirgu en el reparto, las actrices: Pilar Muñoz y Julia Pachelo y los actores: Alfonso Muñoz, Alberto Contreras, José Bruguera, Miguel Ortín, Fernando Venegas y Alejandro Maximino.

Blanca de los Ríos en la conferencia que dio en la primera representación de la obra en el Teatro Español, pidió: <<un aplauso para la insigne actriz Margarita Xirgu, que ha querido resucitar en carne y alma una de las más célebres heroínas de Téllez, que es también una de las más grandes figuras de nuestra historia. Y ha de ser más fervoroso, nuestro aplauso porque Margarita Xirgu, nacida en Cataluña, sabe, porque ha recorrido la geografía de nuestro teatro de raza, que no hay nada tan uno, tan indivisible, como nuestra magnífica herencia actual. Aplaudamos a la gran actriz que ha traído de nuevo al autor de "La prudencia en la mujer" al Teatro Español, en su casa propia>>.

Manuel Machado en el periódico "La Libertad", confesó que le había ocurrido con "La prudencia en la mujer" algo de lo que solía pasar a muchos lectores de nuestras viejas comedias del Siglo de Oro: <<Me ha sorprendido altamente su valor escénico, su eficacia teatral. Me ha interesado y me ha divertido puesta en escena mucho más que leída. Y he comprobado también que el público en general le ocurría lo mismo. Baste lo dicho para revelar el acierto de Cristóbal de Castro al resucitar "La prudencia en la mujer" y la excelencia de su labor en esta versión, sabiamente respetuosa, de la gran comedia de Tirso, que no ha eliminado ninguna de las bellezas esenciales de la obra. La insigne actriz Margarita Xirgu hizo una admirable Doña María de Molina en la excelencia de un gran conjunto de interpretación>>.

Margarita Xirgu realiza la temporada teatral 1931-1932 en Barcelona, en el Teatro Goya, con un repertorio que incluía también dicha obra.

 

Margarita Xirgu interpretando a María de Molina, en "La prudencia en la mujer"

 


En 1621 Fray Gabriel Téllez tomó el pseudónimo de Tirso de Molina, con el que le conoce todo el mundo literario. Escribió este año la comedia de enredo en tres actos "Amar por razón de estado" atribuida al año 1631 por otras fuentes, la comedia de enredo en tres actos "Celos con celos se curan" y el auto sacramental "El árbol del mejor fruto", sobre el hallazgo de la Santa Cruz realizado por Santa Elena. Situado, pues, sobre un hecho histórico y con personajes que también lo son, pero realizado, en su desarrollo, con amplio poder imaginativo. También de este año es la comedia histórico-profana "La romera de Santiago" basada en un romance popular, la comedia político histórica "Privar contra su gusto" y la comedia trágica ya iniciada en 1616 "Próspera fortuna de Don Álvaro de Luna y adversa de Ruy López Dávalos". También en 1621 se representó por Pinedo su auto sacramental más bello "El colmenero divino", en que se mezclan a lo religioso simbólico, numerosísimos elementos villanescos y populares y el sentir del autor ante el paisaje y ambiente toledanos. Aparece también en él, junto a las formas más líricas de la poesía popular, una indudable influencia del estilo bíblico que permite la entrada del bucolismo simbólico de la Biblia en el cuadro pastoril que nos traza en la obra. De escasa complejidad teológica -como es general a todo el grupo-, predomina en él, más que en ningún otro, una profundísima ternura que, unida a la belleza estilística, produce un tono poético extraordinario. Le siguen a esta obra los autos sacramentales "No le arriendo la ganancia" , "El laberinto de Creta" y "La madrina del cielo".

"No le arriendo la ganancia", es una auténtica pieza de sátira social y política, más que auto sacramental. Con referencias a lo coetáneo, tan concretas como la vista de la calle Mayor de Madrid, con alusiones veladas a sucesos de la época, Tirso se evade casi totalmente del teatro religioso, ya que no del simbólico. En "El laberinto de Creta", se sirve de un tema mitológico, dándole un forzado simbolismo cristiano y en el demuestra Tirso su conocimiento humanístico aunque, naturalmente, abstrayéndonos del escenario, de las referencias históricas y de los nombres de los personajes, nos parece estar presenciando mentalmente una comedia de intriga heroico-amorosa, desarrollada entre los cortesanos de Felipe IV. "La madrina del cielo" es un auto volcado hacia la comedia hagiográfica, que se basa en una leyenda piadosa, con la burla y engaño de su protagonista, Marcela, por un caballero, y la conversación milagrosa de ambos. Y no solamente el argumento, sino también las incidencias del mismo están dentro de los módulos del teatro profano. Dotado Tirso de Molina de una poderosa fuerza caracteriológica, no es la calidad de su inspiración la más idónea para la representación escénica de términos abstractos. Así pues, sus autos sacramentales, salvo excepciones, no cumplen en modo alguno la definición que de ellos se viene repitiendo, es decir una pieza dramática en un acto que versa, siempre bajo forma simbólica o alegórica, acerca del Misterio de la Eucaristía. Bien es verdad que dicha definición no tiene una vigencia absoluta sino en los autos calderonianos y, por consiguiente, de su escuela, cuando ya el poderoso aliento conceptual de Calderón ha llevado el teatro a una región no ya idealista, sino ilusionista, y el símbolo ha triunfado sobre el personaje. Tirso de Molina está en este aspecto de su teatro totalmente inmerso en la escuela de Lope. Dominarán en él, lo sentimental y lo lírico sobre lo teológico y lo abstracto. Y de otra parte, dotará a estos términos abstractos, de que se sirve como personajes, de tal humanización que, en muchos casos, su auto sacramental transformado en comedia hagiográfica, en esencia no tendrá de tal sino el aspecto formal de ser en un acto, y el hecho histórico de representarse el día del Corpus. Esta humanización de lo abstracto, este paso de lo simbólico intelectual a lo concreto real, que explica en parte la aparición de su comedia teológica, hace que los autos sacramentales de Tirso no presenten ninguna contribución sólida a la formación del teatro eucarístico. No avanzó en el auto sacramental por no comprenderlo, sino por confundirlo con la comedia divina. El punto central de los autos no es el Hombre, sino un hombre, sea santo o pecador.

Entre 1621 y 1632 Tirso de Molina escribió la comedia palatina en tres actos "Del enemigo, el primer consejo". También en 1621 escribió la miscelánea en prosa "Los cigarrales de Toledo" publicada en 1624, donde tienen cabida la novela cortesana, la pieza dramática y el poema de distinta temática.

Tirso de Molina en 1622 participó en un certamen poético y de justas literarias, con motivo de la canonización de San Isidro. No solamente en sus dramas encontramos sus magníficas cualidades literarias, sino también en su poesía. Sus características principales podrían resumirse brevemente diciendo que Tirso de Molina es siempre muy mesurado, profundo en sus conceptos, con frecuencia tiende al humor sutil, pero siempre agradable y nunca hiriente. Su poesía, incluso, casi siempre aparece formando parte de sus obra de teatro. Practicó y escribió en todas, o casi todas, las formas poéticas de su tiempo, tanto populares, o de "arte menor", como las más complejas, representativas del "arte mayor". Realizó varios "Certámenes" poéticos, mayormente de contenido religioso, pero llenos de humor y fina ironía. En 1622 escribió la comedia bucólica y palaciega "La fingida Arcadia". Lo renacentista, que en su aspecto humanístico inspira la comedia, provoca en su aspecto poético la creación de una comedia bucólica y palaciega. Lo ficticio bucólico anima sus páginas como elemento añadido a una intriga palaciega, y todo ello como homenaje a Lope de Vega y a su reciente "Arcadia". En 1622 escribió también las comedias de enredo "Siempre ayuda la verdad", así como "Quién habló, pagó" iniciada en 1615. Entre 1622 y 1624 escribió la comedia histórica "Escarmientos para el cuerdo", que trata un tema histórico relativo a las Indias Portuguesas: la desventurada historia del caballero portugués, Manuel de Sousa, y su familia, que encontraron la muerte en tierras africanas, tras su naufragio en el Cabo de Buena Esperanza. Suceso histórico sobre el que se monta el drama imaginativo en el desarrollo de su intriga amorosa, con gran acopio de detalles informativos sobre los territorios portugueses ultramarinos. Es el reflejo argumental del sentir imperialista y en la obra se describe el convencimiento de don Manuel de Sousa, de que será alcanzado por sus propias maldiciones, en una premonición de la tragedia que presta un tinte sombríamente poético a la escena. Es una obra diferente a las otras, ya que en general, lo que descuella en su teatro histórico es una clarísima visión política de unidad nacional.
Son del mismo año la comedia "Quién calla, otorga"; la comedia bíblica "La venganza de Tamar", que tiende ligeramente a un drama de honor y de honra, sin elevarse al tono trágico que podía haber conseguido, al desarrollar el tema del incesto; la comedia en tres actos de antecedentes del proverbio dramático moderno "El amor y la amistad" y la comedia de enredo "Los balcones de Madrid"; según otras fuentes ambas del 1632. También en 1622 escribió la comedia histórica "Antona García". En ella se narran las hazañas de una mujer que combate por la causa de Isabel la Católica durante la Guerra de Sucesión.Tirso de Molina basará esta lucha en dos principios: la convicción del pueblo en la justicia de la causa de Isabel y la hereditaria enemistad luso-castellana, ya que el hecho de que fuera un portugués el que intentará reinar en Castilla, apoyando la causa de la Beltraneja, era motivo suficiente. Ese ambiente de hostilidad se marcará admirablemente en varias escenas de la obra, como recurso dramático de positiva fuerza, que va desde el empleo de los dos idiomas, como cartel de desafío de personajes episódicos, hasta la misma colocación plástica en la escena de los personajes enfrentados. Es una obra escrita posiblemente en torno a las peticiones de exención de tributos por parte de los descendientes de la heroína de Toro y que tiende a mostrar un sentimiento nacional del cual el personaje central es únicamente un símbolo concreto. El personaje es la representación concreta de un odio popular. Las fuerzas utilizadas no le transmiten a Tirso de Molina sino la mención escueta de sus hazañas varoniles. Y al autor le interesó más lo que esa mujer representa que el personaje en sí. Y Antona, reminiscencia literaria -no histórica- de Mari Hernández, la villana gallega que odia a los portugueses pero que cede al noble amor de un caballero lusitano, se ha convertido en un arquetipo casi simbólico en el drama histórico. El desarrollo psicológico de la comedia se inicia análogamente en Antona, con su naciente amor por el portugués Conde de Penamacor -acción psicológica secundaria-, pero se trunca apenas nacido por exigencias de la idea rectora de la comedia.
En un terreno puramente político, no literario ni costumbrista, aparecen en Tirso de Molina dos corrientes antagónicas: la tradición de hostilidad que pesa sobre él como castellano y que informará comedias enteras -como "Antona García"- y su propia posición de hombre culto del siglo XVII, que ve claramente las ventajas extraordinarias de una unión. Y esta segunda idea será tan poderosa como para introducirse en comedia tan ambientalmente hostil como la citada. Tirso de Molina abogará por la consolidación de la unidad nacional. Esas frases, que caían en el vacío en la comedia porque así lo exigía el ambiente histórico de la misma, las acogerá el público como un acto de exaltación patriótica. En Tirso de Molina no eran sino la serena convicción de las ventajas de una unión política. Se trata de la total consolidación de España. De aquella España medieval, dividida en reinos, que agrupaba en tiempo de Tirso dos imperios bajo una misma monarquía. Y esa misma idea imperialista será la que predomine junto con la de unidad, en el teatro histórico del dramaturgo. Como actualización de temas históricos, Tirso de Molina, que acababa de asistir en Portugal, más o menos de cerca, al juramento de Felipe IV como príncipe heredero del imperio portugués, hace decir con escepticismo a un personaje que presenció el de Don Manuel como heredero del trono de los Reyes Católicos dos siglos antes, que "lo que el tiempo ocasiona no asegura la mudanza". La utilización de la historia como origen y fundamento por Tirso de Molina, da lugar a la creación de sus dramas y comedias históricas. No solamente basa su teatro histórico en sucesos verdaderos, en que se siguen, en ocasiones, hasta los detalles, sino que muestra un decidido empeño en dejar constancia de ello.

 

Tirso de Molina.

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En 1623 escribió la comedia villanesca "El melancólico" y ya en 1624 la comedia de intriga "Por el sótano y el torno", que describe la simpática avaricia de Doña Bernarda. En 1625 la Junta de Reformación creada a instancias del Conde-Duque de Olivares, le castigó a través del Visitador General de su Orden, Fray Marcos Salmerón, a trasladarse fuera de la Corte y a reclusión en el Monasterio de Trujillo en Extremadura, por escribir comedias profanas "y de malos incentivos y ejemplos", y pidió su destierro y excomunión mayor si reincidiera. Pero Tirso siguió escribiendo y no se tomaron medidas mayores contra él al desinflarse las acciones moralizadoras del Conde-Duque. Tal vez afectado por el episodio de la Junta de Reformación y por las presiones recibidas dentro de la Orden, Tirso abandonó lentamente la producción de comedias y textos profanos. El 3 de junio de 1626 en Sevilla, es nombrado Comendador y Prelado del Convento de Trujillo, por lo cual vive en la ciudad extremeña hasta 1629, en que vuelve a Toledo y posiblemente después a Madrid. En 1626 escribió la comedia de intriga "La huerta de Juan Fernández". En 1627 se publicaron en Sevilla la "Parte I" de sus obras dramáticas y escribió la comedia de intriga y enredo "Desde Toledo a Madrid" iniciada ya en 1626, y en 1628 escribió -aunque otras fuentes aseguran que fue en 1633- la comedia hagiográfica "Quien no cae, no se levanta", que narra la historia de la conversión de una pecadora, Margarita, pero enlazada en los dos primeros actos con la comedia cortesana, al presentársenos un vivo cuadro de costumbres cotidianas, entre personajes de clase media y en un ambiente ciudadano. De hecho Tirso de Molina en este tipo de comedias sigue, más imaginativamente que con fidelidad escrupulosa, una leyenda o vida de santo y con frecuencia un ejemplo de conversión extraído de cualquier narración piadosa.
Tirso, en 1629, escribió la comedia histórica iniciada ya en 1626 "Trilogía de los Pizarro" ("Todo es dar en una cosa", "Amazonas en las Indias" y "La lealtad contra la envidia"), en torno a Francisco Pizarro y su familia, y en la que se lleva a escena la conquista del Perú en un tono de exaltación nacional, como reflejo argumental del sentir imperialista. Tirso cuando deforma la autenticidad de lo histórico, alterando lo transmitido por las fuentes eruditas consultadas, no será por un proverbial elemento técnico-literario, sino por una preconcebida intencionalidad extraescénica. Así es , el caso de la "Trilogía de los Pizarro", en que se tergiversan los hechos históricos, en apoyo de las reclamaciones de títulos de sus herederos. En 1630 murió su hermana Catalina y pasó estancias hasta 1631 en Oviedo, León y después en Toledo. En 1632 fue nombrado, en Cataluña, Definidor y Cronista General de su Orden y se publicó la "Parte III" de sus obras dramáticas en Tortosa. En el prólogo, según su propio testimonio, sin duda alguna algo exagerado, determina que había escrito en 1634 unas trescientas o cuatrocientas obras, con lo que habría sido uno de los dramaturgos más prolíficos del Siglo de Oro. La atribución de algunas de sus obras presenta, sin embargo, todos los ingredientes del más intrincado de los rompecabezas bibliográficos. También en 1634 escribió las comedias de enredo "La ventura con el nombre" y "No hay peor sordo ...".
Se publicaron la "Parte II" y la "Parte IV" de sus obras dramáticas en 1635 en Madrid y escribió la comedia en tres jornadas "Amor por arte mayor", la comedia en cuatro actos "Los alcaldes" y las comedias cortesanas palatinas "Los tres maridos burlados" y "Habladme en entrando". En el mismo año se publicó la miscelánea de carácter religioso en prosa "Deleitar aprovechando", donde tienen cabida la novela cortesana, las piezas dramáticas y los poemas de distinta temática. En 1636 se publicó la "Parte V" de sus obras dramáticas en Madrid. En 1638 escribió el drama histórico "Las quinas de Portugal", de tipo novelesco ya que los personajes pliegan sus caracteres a la acción. La idea base de heroicidad dominará de tal manera la creación de los caracteres, que no sólo Don Alonso Enríquez, sino el mismo gracioso de la obra pierde su condición de figura del donaire en las escenas guerreras, para comportarse en la batalla de acuerdo con el arquetípico concepto del heroico valor portugués. Tirso sobre ella derrama todo su lusitanismo de exaltación. Aquí ya no hay que enfrentar castellanos y portugueses y, por tanto, el ambiente hereditario de hostilidad no coharta al autor. Pero el tema del nacimiento del reino lusitano, se le convierte a Tirso en tema nacional e imperial. Portugal ya es España -España, no Castilla-, y hay una gloriosa realidad evidente: a los pies de un rey español habrá dos mundos, aportados por castellanos y portugueses a una misma corona, como Giraldo le profetiza a Alfonso, primer monarca de Portugal. Lo más interesante del lusitanismo de Tirso, es el clarísimo sentido político de unión de ambos reinos, como visión actual de un hombre que vive dentro de la realidad histórica de esa unión. A lo largo de sus obras luso-castellanas, Tirso de Molina nos ha ido dejando rasgos dramáticos del enfrentamiento secular de los dos pueblos. El manuscrito autógrafo de "Las quinas de Portugal" se acompaña de una nota explicativa, con minuciosidad erudita, de todas las fuentes históricas utilizadas para la redacción del drama. Y esta inspiración directa en crónicas y no en romances, esta sujeción a las leyes no ya de lo verosímil, sino de lo auténtico, se alza en fuerte contraste con la norma más general de la comedia histórico-barroca, a la que el público no pedía sino una sucesión de hechos que mantuvieran su interés sin más sujeción que ser la representación de un espíritu nacional y bebiendo, por tanto, directamente en todo un cúmulo de tradiciones y leyendas transmitidas por el romancero.


Tirso de Molina.

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En 1639 se publicó la obra en prosa "Historia general de la Orden de la Merced" iniciada en 1632 al ser nombrado en Cataluña Definidor y Cronista General de su Orden. También en 1639 el pontífice Urbano VIII le concedió el grado de Maestro. Ya en 1640 los enfrentamientos con miembros de su propia Orden le llevan a abandonar el convento de Madrid y por orden del Consejo de Castilla es desterrado al Convento de Cuenca. Entre 1641 y 1643 escribió la comedia de enredo y novelesca "Bellaco sois, Gómez" y la comedia "En Madrid y en una casa".
Tirso de Molina escribió en 1644 la comedia "La firmeza de la hermosura". Sus últimos años los pasa en la provincia de Soria, de entrada en el Convento de Nuestra Señora de la Merced de Soria capital, en el que es nombrado en 1645 prelado con el título de Comendador y al año siguiente, Definidor Provincial de Castilla. Retirado más tarde en el Convento de la Merced de Almanzán, Tirso de Molina muere a punto de cumplir los 69 años, el 24 de febrero de 1648 ó según otras fuentes el 12 de marzo de 1648 y recibe sepultura en la capilla de sepultura de los frailes.
Se erige, en 1943, un monumento a su memoria, en La Plaza de Tirso de Molina, que está situada entre el distrito Centro y el barrio de Lavapiés, de la capital española.

 


Monumento a Tirso de Molina en Madrid, realizado por Rafael Vela del Castillo.

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Tirso de Molina supo armonizar a la perfección su condición de fraile mercedario y de escritor muy fecundo de comedias, de las que llegó a escribir cerca de 400 según su propia confesión -300 según otras fuentes-, aunque sólo nos han llegado unas 60. Dentro de la historia de la comedia española constituye una de las cumbres junto con Lope de Vega y Calderón de la Barca. Siempre se mostró orgulloso de su talento literario y defendió con ahínco la comedia nueva frente a los ataques de los moralistas y de los clasicistas. Entre sus obras inéditas se encuentra el libro de poemas "Panegírico a la casa de Sástago".

 

Algunos textos han sido extraidos de: "Tirso de Molina" Wikipedia y Cervantes Virtual

 

XAVIER RIUS XIRGU

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