88.
FRAY GABRIEL TÉLLEZ llamado TIRSO DE MOLINA
Gabriel
Téllez nació en Madrid el 24 de marzo de 1579, fue fraile mercedario,
dramaturgo, y poeta.
Sus padres Andrés López y Juana Téllez
Girón, eran humildes sirvientes del Conde de Molina de Herrera. Gabriel
Téllez fue bautizado el 29 de marzo de 1579. Blanca de los Ríos
-a la que se deben numerosos estudios sobre él, así como la edición
crítica de sus obras completas- sostuvo que Gabriel fue hijo natural del
Duque de Osuna, pero esa tesis carece de fundamento y hoy está desacreditada.
El Duque de Osuna era entonces muy viejo, se encontraba en Nápoles y la
partida de nacimiento que alega Blanca es prácticamente ilegible y hace
nacer a Gabriel Téllez en 1584.
Fue discípulo de Lope de Vega,
a quien conoció como estudiante en Alcalá de Henares. De haber sido
cierta la tesis de Blanca de los Ríos, Gabriel Téllez hubiera necesitado
dispensa papal -documento que nunca se ha encontrado- para entrar el 4 ó
el 14 de noviembre de 1600, a los 21 años, en el Convento de la Orden de
la Merced de Madrid. El 21 de enero de 1601 tomó los hábitos, para
profesar en el Monasterio de San Antolín de Guadalajara. Se ordenó
sacerdote en 1606 en Toledo, allí estudió artes y teología
y en esta época empezó a escribir. En 1606 cuando la Corte regresó
a Madrid, escribió la comedia hagiográfica (biografía de
un santo) "La joya de las montañas" basada en la vida de Santa
Orosia sobre un fondo heroico con imaginarios elementos históricos y con
una fábula de amor, y en 1607 la comedia "Los lagos de San Vicente"
sobre la vida, igualmente legendaria y heroica, de Santa Casilda y siguiendo la
estructura de la anterior, pero con los distintos elementos mucho mejor ensamblados.
A partir de este momento su vida irá ligada a los designios de sus superiores,
cuyos dictados Fray Gabriel Téllez cumplió siempre con dignidad
y obediencia.
Desde Toledo viajó en 1610 a Galicia y en 1611 escribió
la comedia villanesca en tres jornadas "La villana de La Sagra", la
comedia histórico-profana sobre el gobierno de Constantino "La república
al revés", la comedia villanesca "Mari-Hernández la gallega"
sobre la villana gallega que odia a los portugueses pero que cede al noble amor
de un caballero lusitano y la comedia palatina "Como han de ser los amigos".
En la ciudad del Tajo, al principio de la segunda década del siglo XVII,
pasó Fray Gabriel Téllez una de sus épocas más felices
entregado a su vocación religiosa, a la lectura, a la producción
teatral, a la enseñanza y al trato con los amigos. Entre 1610 y 1612 escribió
la comedia de la historia profana de Martín Peláez "El cobarde
más valiente", le siguen la comedia "El pretendiente al revés"
y la comedia hagiográfica "La elección por la virtud"
donde relata la historia "anovelada" del Papa Sixto V describiendo más
que su biografía, las circunstancias especiales de su subida al trono pontifical,
aunque la comedia no alcance este momento. Todas las circunstancias históricas
están sometidas a este fin, es decir, al de presentar la especial predilección
divina por un hombre virtuoso, predilección que va salvando todas las dificultades
que se presentan. Por lo demás, introduce, como es norma casi general,
una trama amorosa, desarrollada entre las hermanas del protagonista y dos nobles
italianos, con la más pura técnica de la comedia villanesca.
En
esta época Fray Gabriel Téllez escribió la comedia de enredo
"La mujer por fuerza", la comedia bíblica sobre la historia de
Acab y Jezabel "La mujer que manda en casa" y la comedia hagiográfica
"La ninfa del cielo", con un mayor dominio de lo abstracto en su estructura
y con reminiscencias bíblicas en su estilo. La penetración psicológica
de Fray Gabriel Téllez, que supo ahondar en las ocultas pasiones humanas
-sus monólogos son auténticas muestras del autoanálisis de
sus personajes-, se eleva aquí al plano conceptual y abstracto para mostrarnos,
con viva plasticidad, una lucha de las potencias del alma. "La ninfa del
cielo" presenta un marcado carácter novelesco y según el mismo
Fray Gabriel Téllez fue extraída de los "Ejemplos morales"
de Blosio, pero con una innegable influencia del tema del bandolerismo femenino,
propio del teatro profano y usual en la escuela de Lope.
Numerosísimas
son las fuentes utilizadas para sus comedias hagiográficas, por provenir
de la Biblia o de la Historia Sagrada de la Iglesia Católica. En ellas
se encuentran, más que en ningunas otras, mezclados los elementos integradores.
Ahora bien, es evidente en ellas la clara intencionalidad del autor. De esta manera,
se pueden agrupar en esta modalidad todas aquellas comedias en que el autor se
propone ensalzar la misericordia o la justicia divinas para con los hombres -más
frecuentemente para con un hombre-, mediante el ejemplo propuesto de un caso concreto,
rodeado de circunstancias milagrosas.
Entre 1611 y 1612 escribió la
comedia mitológica "El Aquiles" y la comedia legendaria y devota
"La peña de Francia" donde se pasa de lo histórico auténtico,
o tenido por tal en la mente de Fray Gabriel Téllez, a lo seudo-histórico
verosímil. En 1612 vendió un lote de tres comedias, y se cree que
ya había escrito antes en 1606 una primera versión de la comedia
palatina y de carácter "El vergonzoso en Palacio". Aposentado,
en 1613, en Toledo escribió la comedia palatina o palaciega "El castigo
del penséque" y la trilogía del drama hagiográfico "La
Santa Juana", que desarrolla en sus tres partes la biografía de la
supuesta santa -beata en realidad-, pero estrictamente enlazada con la historia
nacional, y compendio de todos los elementos integradores de su teatro, excepto
el palaciego y el cortesano. Son de la misma época la comedia novelesca
"Quien da luego, da dos veces" y la comedia bíblica "La
mejor espigadera" sobre la figura de Ruth y obra de un bucolismo de expresión
bíblica, enlazado en ocasiones con un bucolismo renacentista, con interferencias
de lo villanesca, que anima por ejemplo las escenas finales. Le siguen la comedia
de enredo "Amor por señas" y la comedia histórica en tres
jornadas "Amor y celos hacen discretos", sobre la idea de que el amor
agudiza el entendimiento, aunque otras fuentes sitúan su escritura en 1635.
Ya por entonces, si bien cultivó también temas religiosos, sus sátiras
y comedias le habían granjeado problemas con las autoridades religiosas,
lo que lo llevó a retirarse entre 1614 y 1615 al Monasterio de Estercuel,
en Aragón.
En 1615 escribe la comedia bíblica "La vida
y muerte de Herodes", plasmación del recurso teatral de los celos,
como elemento de drama y no de comedia y en la que sigue manteniendo en todo momento
la autenticidad de los acontecimientos. Como fuente originaria, aparece el historiador
Flavio Josefo junto a la narración evangélica. Fray Gabriel Téllez
utiliza la Biblia más como fuente puramente histórica que hagiográfica,
de tal manera que se eligirán sus temas no por lo que entrafien en sí
de ejemplificación piadosa, sino por el enorme vigor dramático que
encierran. Y de ahí surgirá el hecho de la supremacía, en
la elección, del personaje sobre el suceso. Fray Gabriel Téllez
en julio de 1615 estrenó en Toledo, en el Mesón de la Fruta con
la Compañía de Pedro Valdés, la comedia novelesca, de intriga
y enredo "Don Gil de las calzas verdes" que es un ejemplo destacado
de uno de los recursos más habituales de la comedia nueva creada por Lope
de Vega: el de la doncella disfrazada de varón. Doña Juana no teme
enmascararse engañosamente vistiendo calzas verdes. La obra es conocida
por la enorme complicación de su argumento, que a veces se hace harto difícil
de seguir, pero posee, sin embargo, el secreto de la intriga y sabe cómo
interesar al espectador. Todavía en 1615 estrenó en el Corpus toledano
el auto sacramental "Los hermanos parecidos", el más conseguido
de Fray Gabriel Téllez, en cuanto a expresión de un género
definido. Más lograda la ensambladura teológica, y más afín
con ella el desarrollo de la acción, sin elementos pastoriles ni villanescos,
ni mucho menos, localizaciones de época y lugar.
El 7 de octubre de
1955 Margarita Xirgu dirige a la Comedia Nacional del Uruguay en la comedia "Don
Gil de las calzas verdes", que se representa en el Teatro Solís de
Montevideo.

"Don Gil de las calzas verdes" representada
en 1955 por la Comedia Nacional del Uruguay.
Foto:
Comedia Nacional
En 1957 Margarita Xirgu vuelve
a dirigir la Comedia Nacional del Uruguay en "Don Gil de las calzas verdes",
que se representa en el Teatro de Verano del Parque Rivera de Montevideo.
Fray
Gabriel Téllez escribió, en 1615, la comedia -en tres jornadas-
profunda y teológica "El condenado por desconfiado", mezclando
comedias de tan diferente factura como pueden ser un drama bíblico o una
comedia hagiográfica. Se trata de una comedia de bandoleros a lo divino,
de contenido filosófico de gran importancia. En esta comedia la teología
preside la concepción total de la obra y el total desarrollo de la acción.
También se encuentra en discusión su autoría y algunas fuentes
situan su escritura en 1635.
Era el único entre los dramaturgos coetáneos,
que tenía la necesaria formación teológica para escribir
este tipo de comedias. "El condenado por desconfiado", trata el tema
de la arrogancia del hombre frente a la gracia divina y la importancia del libre
albedrío. Enrico, es un burlador de mujeres, poseído por un enorme
dinamismo que no admite más ley que la de su deseo, en nombre del cual
comete los más tremendos desafueros. La disputa teológica que arrebató
a las mentes coetáneas en torno a la concepción de la predestinación
y el libre albedrío, cobra vida escénica en la obra. El poema "El
condenado" es una respuesta a dos ideas falsas. La primera: las obras son
causa de la predestinación y la gracia; y la segunda: Dios es capaz de
condenar a uno sin tener en cuenta sus obras, buenas o malas. En una lógica
abstracta esas dos proposiciones se excluyen; pero en la lógica viva y
concreta son perfectamente asociables. Para responder a esas ideas, Fray Gabriel
Téllez crea dos personajes, uno Enrico el predestinado a la salvación,
porque Dios le dará la gracia intrínsecamente eficaz, que ningún
humano puede desoír. Como apoyo de la tesis, Enrico, el bandido, lo espera
todo de la misericordia de Dios. Cuando Enrico se arrepiente, es obedeciendo a
una fuerza más poderosa que su propia fuerza humana. Y frente a él,
Paulo el ermitaño, el otro personaje, que lo espera todo de sus obras y
que por soberbia y desconfianza va desoyendo reiteradamente las voces divinas
que le impulsan al antiguo buen camino y que reta a Dios por su soberbia, pero
duda en angustiosa lucha mental. Paulo, el rebelde, desoye las voces divinas,
es un atormentado cerebral y, aparatosamente, se condena. Sus pasiones no son
el desahogo de sus impulsos. Son la consecuencia de una acuciante desesperación,
más intelectual que sentimental. El dramaturgo se sobrepone al teólogo
para darnos la trágica estampa de un hombre sacudido por dispares resoluciones,
en el más hondo, dramático y perfecto desarrollo psicológico
de un alma atormentada.
Escribió en 1615 la comedia hagiográfica,
legendaria y devota "La dama del olivar" una trilogía de ambiente
rústico, con todo el germen de un drama de honor, invadida por el popularismo
de las comedias villanescas a cuyos moldes está vertida. También
se le atribuye, en esta época, la comedia histórica o de leyenda
-en tres jornadas- "Los amantes de Teruel".
En Fray Gabriel Téllez
se combina lo culto y lo popular, y una gran rapidez dramática que destaca
entre cuestiones incidentales o de simple efectismo que tenían gran éxito
entre el público de su época. En su opinión, la comedia se
configura como un espectáculo total y globalizador capaz de atraer a todos
lo espectadores de los corrales de comedias. La tarea del comediógrafo
ha de ser la de entretener, divertir, provocar la admiración de ese público
heterogéneo, exigente y bullicioso. Y es precisamente ahí donde
radica el valor fundamental del teatro de Fray Gabriel Téllez, en haber
elaborado unos mundos cómicos, unas acciones coherentes y complejas, un
universo de burlas y enredos admirable. Lo que sobresale, pues, en el teatro de
Fray Gabriel Téllez es el humor refinado, las situaciones atrevidas, el
gracejo de los personajes rústicos y de los criados urbanos, la atmósfera
de juego y diversión que reina en buena parte de su producción teatral,
en fin, la riqueza de los medios lingüísticos plagada de creaciones
originales. A este propósito vienen bien las palabras que su gran amigo
Juan Pérez de Montalbán dejara escritas en los preliminares de la
"Parte IV" de las obras dramáticas de Fray Gabriel Téllez,
en las que elogia las piezas teatrales del mercedario del siguiente modo: "lo
sentencioso de los conceptos admira, lo satírico de las faltas corrige,
lo chistoso de los donaires entretiene, lo enmarañado de la disposición
deleita, lo gustoso de las cadencias enamora, y lo político de los consejos
persuade y avisa, siendo su variedad discreta como un ramillete de flores diferentes
que, además de la belleza y la fragancia, aficiona con la diversidad y
la compostura".
Estrenó, en 1616, la comedia de
carácter y enredo, la sátira de la hipocresía femenina "Marta
la piadosa". Comedia increíblemente enredadora e intrigante, de manera
que la mujer siempre sabe salirse con la suya y tiene salidas para las situaciones
más apuradas, lo que atestigua el ingenio del fraile mercedario. Encontrándose
aun en Toledo es seleccionado para una misión pastoral en la isla caribeña
de Santo Domingo, donde fue profesor de teología. Embarcó en Sevilla
y permaneció durante tres años, desde 1616 hasta 1618, en su Universidad
e intervino en asuntos de su Orden. Esto le permitió conocer numerosas
historias de la Conquista que usó más tarde en sus obras. Fray Gabriel
Téllez es uno de los pocos escritores barrocos que tuvo la oportunidad
de conocer de cerca, la realidad del Nuevo Mundo.
Son de su producción
la comedia histórica "Ventura te dé Dios, hijo" de 1613,
1615 o 1622 y del 1616 la comedia cómica "Palabras y plumas",
el drama hagiográfico "Santo y sastre" que escenifica la historia
de San Homobono, con algunas pinceladas satíricas inevitables, derivadas
de la profesión del santo, el drama bíblico "Tanto es lo de
más como lo de menos", que presenta la particularidad de fundarse
no en la narración de un suceso o en la dramatización de un personaje
auténtico, sino en una parábola evangélica, la del hijo pródigo,
enlazada con la historia de Lázaro, el pobre que comía las migajas
del rico avariento. Naturalmente, en este caso, los elementos imaginativos son
muchísimo más numerosos que en el resto de las comedias bíblicas.
Son también de esta época la comedia trágica "Adversa
fortuna de don Álvaro de Luna" atribuida también a Antonio
Mira de Amescua y situada por otras fuentes su escritura en 1635 y la comedia
legendaria e histórica "El rey don Pedro en Madrid", atribuida
también a otros autores y de crónica fidedigna, que sólo
se altera en la matización de los detalles y tramas secundarios, o por
motivos extraliterarios, informando esencialmente en ocasiones, su misma estructura
literaria. Fray Gabriel Téllez sintió dos tipos de interés
histórico para su dramatización: el del personaje y el del ambiente
. "El rey don Pedro en Madrid" es una comedia centralista en la que
se agruparán todos sus elementos en función de un personaje de extremado
relieve, utilizando crónicas conocidas del mismo.
En
1617 se representó en Córdoba por la Compañía de Jerónimo
Sánchez su comedia de enredo "Tan largo me lo fiáis" -
atribuida también a Calderón de la Barca ó a Andrés
de Claramonte- que es la versión precedente de la comedia en tres actos
"El burlador de Sevilla y convidado de piedra". Fray Gabriel Téllez
en 1616 ó 1618 escribió la comedia de moros y cristianos "La
reina de los reyes", entre 1618 y 1620 la comedia en tres actos "Cautela
contra cautela" atribuida también a Antonio Mira de Amescua y situada
su escritura por otras fuentes en 1635 y la comedia villanesca "Esto sí
que es negociar" y entre 1618 y 1621 la comedia de enredo "El honroso
atrevimiento" y la comedia hagiográfica y terrible "El mayor
desengaño", en la que la teología se desliga en parte de la
acción de la comedia para ser únicamente derivación ideológica
de ella. Es una obra hagiográfica que, por distintos caminos, tienden a
la dramatización de un problema humano emanado de la teología. Trata
de la historia de la vida secular, creada en gran parte imaginativamente, de Bruno
de Hartenfaust, fundador de la Cartuja. En el tercer acto la leyenda o historia
de la conversión de San Bruno, rodeada de circunstancias milagrosas, está
utilizada como base de la idea teológica de que el que espera la salvación
por sus méritos propios se condena, y no así el que la espera de
la misericordia de Dios. Un gran aparato erudito se añade a la obra, con
largos razonamientos y disquisiciones teológicas, aunque perfectamente
situadas en la estructura de la comedia.

Fray
Gabriel Téllez, llamado Tirso de Molina.
Foto:
Wikipedia
De
vuelta de Santo Domingo en 1618, se instaló en Madrid, viajando en 1619
a Salamanca y más tarde a Lisboa. En 1619 escribió la comedia palaciega
"Averígüelo Vargas" donde aparece su lusitanismo y entre
1619 y 1621 la comedia histórico hagiográfica "Doña
Beatriz de Silva", sobre la fundadora de las Concepcionistas, con fuertes
elementos históricos, aunque con derivación, en muchas ocasiones,
a la comedia palaciega. Y también en esta época escribió
la comedia palatina en tres actos "El amor médico". La obra más
importante de esta época es "El burlador de Sevilla y convidado de
piedra" escrita hacia 1620 y publicada en 1630, la obra en que se le atribuye
tradicionalmente la creación del mito de Don Juan. En la comedia un noble
sevillano altera el orden social deshonrando a cuantas mujeres se le ofrecen.
Finalmente es castigado por la estatua funeraria de una de sus víctimas,
el padre de una de las damas burladas, arrastrándole a los infiernos sin
que Don Juan se arrepienta. El sevillano Tenorio no desoirá las premoniciones
divinas por soberbia de su mente, sino por soberbia de su carne. Tenorio es el
gran confiado que temerariamente reta a Dios por su vitalismo sensual. En Don
Juan, impulsivo, vital, su psicología no se matiza en variaciones, simplemente
se presenta en toda su fuerza arrolladora, sin fisuras, absoluta. El lusitanismo
de Fray Gabriel Téllez asoma de continuo en la obra. No sólo en
el perfecto desarrollo escénico de las teorías sobre el amor portugués,
con las cualidades de ardor y precocidad que le daba la época, sino también
en la admiración manifiesta por su geografía.
En 1620 Fray Gabriel
Téllez ya residía Madrid, donde permaneció hasta 1625. Aquel
mismo año murió su madre, Juana Téllez, y escribió
la biografía escenificada "El caballero de Gracia", sobre la
vida de un coetáneo del autor. Sus discrepancias con el resto de las comedias
hágiográficas se basan en el hecho de que lo puramente piadoso está
al servicio de la biografía de un personaje histórico y coetáneo,
cuyo interés y popularidad determinan por sí solos la comedia. "El
caballero de Gracia" fue escrita bajo la impresión de la muerte de
Jacobo Trenci, cuyo fallecimiento constituyó un duelo colectivo en Madrid,
duelo que aprovechó Fray Gabriel Téllez para crear esta comedia
de "circunstancias", que al mismo tiempo representa su contribución
al homenaje sentimental que Madrid dedicó a una de sus más populares
figuras. Entre 1620 y 1621 escribió la comedia de honor "El celoso
prudente" en la que hay un claro predominio del carácter sobre la
acción, la comedia de enredo y de carácter "La celosa de sí
misma" y la comedia villanesca y de intriga "La villana de Vallecas",
en la que se describe el disfraz de villano del galán.
Fray Gabriel
Téllez escribió entre 1620 y 1623 el importante drama histórico
"La prudencia en la mujer" en la que muestra el espléndido y
profundo carácter, político y humano, de María de Molina,
con toda la turbulenta y verídica Edad Media castellana circundando y agrandando
su figura. Pero, casi entre líneas, el dramaturgo supo encontrar, en la
frialdad de la crónica, la vena humana, femenina, de la mujer y la reina.
Y la recreó con exquisita sensibilidad y grandeza. Para ello, rehusó
toda acción secundaria que pudiera apartar la mirada del espectador de
su serena figura, como un insobornable ejemplo de unidad temática y como
culminación de un tipo de comedia centralista. Original estructura, dentro
de la diversificadora técnica teatral de la época. Es un drama de
carácter en que la psicología domina la acción. Fue el primer
autor que dio profundidad psicológica a los personajes femeninos, que llegan
a ser protagonistas. Una de las características que distingue a Fray Gabriel
Téllez del resto de sus colegas es, a pesar de ser fraile, el estudio psicológico
que hace de la mujer. En general, cuando aparecen mujeres en sus obras, que es
muy común, el dramaturgo las perfila con mucha exactitud. Por otra parte,
parece que no tiene inconveniente en vestirlas, a veces, con atavíos masculinos.
Vistiendo de hombre a la mujer se trataba, y lograba la más de las veces,
desenmascararla, casi diríamos que desnudarla, por la apariencia escénica,
de su más púdica intimidad y secreto.
VER
VIVÈNCIA 5. LA PRUDENCIA EN LA MUJER
Fue representada
en el Teatro Español de Madrid por la Compañía de Margarita
Xirgu en el otoño de 1930, con decorados y figurines de vestuario realizados
por el hermano de la actriz Miquel Xirgu. El drama fue revisado y en parte refundido
por Cristóbal de Castro. La Xirgu supo dar a María de Molina, la
sabia regente en la minoría de su hijo Fernando IV, una voluntad firme,
clara inteligencia a la maternal bondad y la dignidad real que requiere la grandeza
de esta monolítica figura del teatro de Fray Gabriel Téllez. Acompañaron
a la Xirgu en el reparto, las actrices: Pilar Muñoz y Julia Pachelo y los
actores: Alfonso Muñoz, Alberto Contreras, José Bruguera, Miguel
Ortín, Fernando Venegas y Alejandro Maximino.
Blanca
de los Ríos en la conferencia que dio en la primera representación
de la obra en el Teatro Español, pidió: <<un aplauso para
la insigne actriz Margarita Xirgu, que ha querido resucitar en carne y alma una
de las más célebres heroínas de Téllez, que es también
una de las más grandes figuras de nuestra historia. Y ha de ser más
fervoroso, nuestro aplauso porque Margarita Xirgu, nacida en Cataluña,
sabe, porque ha recorrido la geografía de nuestro teatro de raza, que no
hay nada tan uno, tan indivisible, como nuestra magnífica herencia actual.
Aplaudamos a la gran actriz que ha traído de nuevo al autor de "La
prudencia en la mujer" al Teatro Español, en su casa propia>>.
Manuel
Machado en el periódico "La Libertad", confesó que le
había ocurrido con "La prudencia en la mujer" algo de lo que
solía pasar a muchos lectores de nuestras viejas comedias del Siglo de
Oro: <<Me ha sorprendido altamente su valor escénico, su eficacia
teatral. Me ha interesado y me ha divertido puesta en escena mucho más
que leída. Y he comprobado también que el público en general
le ocurría lo mismo. Baste lo dicho para revelar el acierto de Cristóbal
de Castro al resucitar "La prudencia en la mujer" y la excelencia de
su labor en esta versión, sabiamente respetuosa, de la gran comedia de
Tirso, que no ha eliminado ninguna de las bellezas esenciales de la obra. La insigne
actriz Margarita Xirgu hizo una admirable Doña María de Molina en
la excelencia de un gran conjunto de interpretación>>.
Margarita
Xirgu realiza la temporada teatral 1931-1932 en Barcelona, en el Teatro Goya,
con un repertorio que incluía también dicha obra.

Margarita Xirgu interpretando a María de Molina, en "La prudencia
en la mujer"

En
1621 Fray Gabriel Téllez tomó el pseudónimo de Tirso de Molina,
con el que le conoce todo el mundo literario. Escribió este año
la comedia de enredo en tres actos "Amar por razón de estado"
atribuida al año 1631 por otras fuentes, la comedia de enredo en tres actos
"Celos con celos se curan" y el auto sacramental "El árbol
del mejor fruto", sobre el hallazgo de la Santa Cruz realizado por Santa
Elena. Situado, pues, sobre un hecho histórico y con personajes que también
lo son, pero realizado, en su desarrollo, con amplio poder imaginativo. También
de este año es la comedia histórico-profana "La romera de Santiago"
basada en un romance popular, la comedia político histórica "Privar
contra su gusto" y la comedia trágica ya iniciada en 1616 "Próspera
fortuna de Don Álvaro de Luna y adversa de Ruy López Dávalos".
También en 1621 se representó por Pinedo su auto sacramental más
bello "El colmenero divino", en que se mezclan a lo religioso simbólico,
numerosísimos elementos villanescos y populares y el sentir del autor ante
el paisaje y ambiente toledanos. Aparece también en él, junto a
las formas más líricas de la poesía popular, una indudable
influencia del estilo bíblico que permite la entrada del bucolismo simbólico
de la Biblia en el cuadro pastoril que nos traza en la obra. De escasa complejidad
teológica -como es general a todo el grupo-, predomina en él, más
que en ningún otro, una profundísima ternura que, unida a la belleza
estilística, produce un tono poético extraordinario. Le siguen a
esta obra los autos sacramentales "No le arriendo la ganancia" , "El
laberinto de Creta" y "La madrina del cielo".
"No
le arriendo la ganancia", es una auténtica pieza de sátira
social y política, más que auto sacramental. Con referencias a lo
coetáneo, tan concretas como la vista de la calle Mayor de Madrid, con
alusiones veladas a sucesos de la época, Tirso se evade casi totalmente
del teatro religioso, ya que no del simbólico. En "El laberinto de
Creta", se sirve de un tema mitológico, dándole un forzado
simbolismo cristiano y en el demuestra Tirso su conocimiento humanístico
aunque, naturalmente, abstrayéndonos del escenario, de las referencias
históricas y de los nombres de los personajes, nos parece estar presenciando
mentalmente una comedia de intriga heroico-amorosa, desarrollada entre los cortesanos
de Felipe IV. "La madrina del cielo" es un auto volcado hacia la comedia
hagiográfica, que se basa en una leyenda piadosa, con la burla y engaño
de su protagonista, Marcela, por un caballero, y la conversación milagrosa
de ambos. Y no solamente el argumento, sino también las incidencias del
mismo están dentro de los módulos del teatro profano. Dotado Tirso
de Molina de una poderosa fuerza caracteriológica, no es la calidad de
su inspiración la más idónea para la representación
escénica de términos abstractos. Así pues, sus autos sacramentales,
salvo excepciones, no cumplen en modo alguno la definición que de ellos
se viene repitiendo, es decir una pieza dramática en un acto que versa,
siempre bajo forma simbólica o alegórica, acerca del Misterio de
la Eucaristía. Bien es verdad que dicha definición no tiene una
vigencia absoluta sino en los autos calderonianos y, por consiguiente, de su escuela,
cuando ya el poderoso aliento conceptual de Calderón ha llevado el teatro
a una región no ya idealista, sino ilusionista, y el símbolo ha
triunfado sobre el personaje. Tirso de Molina está en este aspecto de su
teatro totalmente inmerso en la escuela de Lope. Dominarán en él,
lo sentimental y lo lírico sobre lo teológico y lo abstracto. Y
de otra parte, dotará a estos términos abstractos, de que se sirve
como personajes, de tal humanización que, en muchos casos, su auto sacramental
transformado en comedia hagiográfica, en esencia no tendrá de tal
sino el aspecto formal de ser en un acto, y el hecho histórico de representarse
el día del Corpus. Esta humanización de lo abstracto, este paso
de lo simbólico intelectual a lo concreto real, que explica en parte la
aparición de su comedia teológica, hace que los autos sacramentales
de Tirso no presenten ninguna contribución sólida a la formación
del teatro eucarístico. No avanzó en el auto sacramental por no
comprenderlo, sino por confundirlo con la comedia divina. El punto central de
los autos no es el Hombre, sino un hombre, sea santo o pecador.
Entre
1621 y 1632 Tirso de Molina escribió la comedia palatina en tres actos
"Del enemigo, el primer consejo". También en 1621 escribió
la miscelánea en prosa "Los cigarrales de Toledo" publicada en
1624, donde tienen cabida la novela cortesana, la pieza dramática y el
poema de distinta temática.
Tirso de Molina en 1622
participó en un certamen poético y de justas literarias, con motivo
de la canonización de San Isidro. No solamente en sus dramas encontramos
sus magníficas cualidades literarias, sino también en su poesía.
Sus características principales podrían resumirse brevemente diciendo
que Tirso de Molina es siempre muy mesurado, profundo en sus conceptos, con frecuencia
tiende al humor sutil, pero siempre agradable y nunca hiriente. Su poesía,
incluso, casi siempre aparece formando parte de sus obra de teatro. Practicó
y escribió en todas, o casi todas, las formas poéticas de su tiempo,
tanto populares, o de "arte menor", como las más complejas, representativas
del "arte mayor". Realizó varios "Certámenes"
poéticos, mayormente de contenido religioso, pero llenos de humor y fina
ironía. En 1622 escribió la comedia bucólica y palaciega
"La fingida Arcadia". Lo renacentista, que en su aspecto humanístico
inspira la comedia, provoca en su aspecto poético la creación de
una comedia bucólica y palaciega. Lo ficticio bucólico anima sus
páginas como elemento añadido a una intriga palaciega, y todo ello
como homenaje a Lope de Vega y a su reciente "Arcadia". En 1622 escribió
también las comedias de enredo "Siempre ayuda la verdad", así
como "Quién habló, pagó" iniciada en 1615. Entre
1622 y 1624 escribió la comedia histórica "Escarmientos para
el cuerdo", que trata un tema histórico relativo a las Indias Portuguesas:
la desventurada historia del caballero portugués, Manuel de Sousa, y su
familia, que encontraron la muerte en tierras africanas, tras su naufragio en
el Cabo de Buena Esperanza. Suceso histórico sobre el que se monta el drama
imaginativo en el desarrollo de su intriga amorosa, con gran acopio de detalles
informativos sobre los territorios portugueses ultramarinos. Es el reflejo argumental
del sentir imperialista y en la obra se describe el convencimiento de don Manuel
de Sousa, de que será alcanzado por sus propias maldiciones, en una premonición
de la tragedia que presta un tinte sombríamente poético a la escena.
Es una obra diferente a las otras, ya que en general, lo que descuella en su teatro
histórico es una clarísima visión política de unidad
nacional.
Son del mismo año la comedia "Quién calla, otorga";
la comedia bíblica "La venganza de Tamar", que tiende ligeramente
a un drama de honor y de honra, sin elevarse al tono trágico que podía
haber conseguido, al desarrollar el tema del incesto; la comedia en tres actos
de antecedentes del proverbio dramático moderno "El amor y la amistad"
y la comedia de enredo "Los balcones de Madrid"; según otras
fuentes ambas del 1632. También en 1622 escribió la comedia histórica
"Antona García". En ella se narran las hazañas de una
mujer que combate por la causa de Isabel la Católica durante la Guerra
de Sucesión.Tirso de Molina basará esta lucha en dos principios:
la convicción del pueblo en la justicia de la causa de Isabel y la hereditaria
enemistad luso-castellana, ya que el hecho de que fuera un portugués el
que intentará reinar en Castilla, apoyando la causa de la Beltraneja, era
motivo suficiente. Ese ambiente de hostilidad se marcará admirablemente
en varias escenas de la obra, como recurso dramático de positiva fuerza,
que va desde el empleo de los dos idiomas, como cartel de desafío de personajes
episódicos, hasta la misma colocación plástica en la escena
de los personajes enfrentados. Es una obra escrita posiblemente en torno a las
peticiones de exención de tributos por parte de los descendientes de la
heroína de Toro y que tiende a mostrar un sentimiento nacional del cual
el personaje central es únicamente un símbolo concreto. El personaje
es la representación concreta de un odio popular. Las fuerzas utilizadas
no le transmiten a Tirso de Molina sino la mención escueta de sus hazañas
varoniles. Y al autor le interesó más lo que esa mujer representa
que el personaje en sí. Y Antona, reminiscencia literaria -no histórica-
de Mari Hernández, la villana gallega que odia a los portugueses pero que
cede al noble amor de un caballero lusitano, se ha convertido en un arquetipo
casi simbólico en el drama histórico. El desarrollo psicológico
de la comedia se inicia análogamente en Antona, con su naciente amor por
el portugués Conde de Penamacor -acción psicológica secundaria-,
pero se trunca apenas nacido por exigencias de la idea rectora de la comedia.
En un terreno puramente político, no literario ni costumbrista, aparecen
en Tirso de Molina dos corrientes antagónicas: la tradición de hostilidad
que pesa sobre él como castellano y que informará comedias enteras
-como "Antona García"- y su propia posición de hombre
culto del siglo XVII, que ve claramente las ventajas extraordinarias de una unión.
Y esta segunda idea será tan poderosa como para introducirse en comedia
tan ambientalmente hostil como la citada. Tirso de Molina abogará por la
consolidación de la unidad nacional. Esas frases, que caían en el
vacío en la comedia porque así lo exigía el ambiente histórico
de la misma, las acogerá el público como un acto de exaltación
patriótica. En Tirso de Molina no eran sino la serena convicción
de las ventajas de una unión política. Se trata de la total consolidación
de España. De aquella España medieval, dividida en reinos, que agrupaba
en tiempo de Tirso dos imperios bajo una misma monarquía. Y esa misma idea
imperialista será la que predomine junto con la de unidad, en el teatro
histórico del dramaturgo. Como actualización de temas históricos,
Tirso de Molina, que acababa de asistir en Portugal, más o menos de cerca,
al juramento de Felipe IV como príncipe heredero del imperio portugués,
hace decir con escepticismo a un personaje que presenció el de Don Manuel
como heredero del trono de los Reyes Católicos dos siglos antes, que "lo
que el tiempo ocasiona no asegura la mudanza". La utilización de la
historia como origen y fundamento por Tirso de Molina, da lugar a la creación
de sus dramas y comedias históricas. No solamente basa su teatro histórico
en sucesos verdaderos, en que se siguen, en ocasiones, hasta los detalles, sino
que muestra un decidido empeño en dejar constancia de ello.

Tirso
de Molina.
Foto: Wikipedia
En
1623 escribió la comedia villanesca "El melancólico" y
ya en 1624 la comedia de intriga "Por el sótano y el torno",
que describe la simpática avaricia de Doña Bernarda. En 1625 la
Junta de Reformación creada a instancias del Conde-Duque de Olivares, le
castigó a través del Visitador General de su Orden, Fray Marcos
Salmerón, a trasladarse fuera de la Corte y a reclusión en el Monasterio
de Trujillo en Extremadura, por escribir comedias profanas "y de malos incentivos
y ejemplos", y pidió su destierro y excomunión mayor si reincidiera.
Pero Tirso siguió escribiendo y no se tomaron medidas mayores contra él
al desinflarse las acciones moralizadoras del Conde-Duque. Tal vez afectado por
el episodio de la Junta de Reformación y por las presiones recibidas dentro
de la Orden, Tirso abandonó lentamente la producción de comedias
y textos profanos. El 3 de junio de 1626 en Sevilla, es nombrado Comendador y
Prelado del Convento de Trujillo, por lo cual vive en la ciudad extremeña
hasta 1629, en que vuelve a Toledo y posiblemente después a Madrid. En
1626 escribió la comedia de intriga "La huerta de Juan Fernández".
En 1627 se publicaron en Sevilla la "Parte I" de sus obras dramáticas
y escribió la comedia de intriga y enredo "Desde Toledo a Madrid"
iniciada ya en 1626, y en 1628 escribió -aunque otras fuentes aseguran
que fue en 1633- la comedia hagiográfica "Quien no cae, no se levanta",
que narra la historia de la conversión de una pecadora, Margarita, pero
enlazada en los dos primeros actos con la comedia cortesana, al presentársenos
un vivo cuadro de costumbres cotidianas, entre personajes de clase media y en
un ambiente ciudadano. De hecho Tirso de Molina en este tipo de comedias sigue,
más imaginativamente que con fidelidad escrupulosa, una leyenda o vida
de santo y con frecuencia un ejemplo de conversión extraído de cualquier
narración piadosa.
Tirso, en 1629, escribió la comedia histórica
iniciada ya en 1626 "Trilogía de los Pizarro" ("Todo es
dar en una cosa", "Amazonas en las Indias" y "La lealtad contra
la envidia"), en torno a Francisco Pizarro y su familia, y en la que se lleva
a escena la conquista del Perú en un tono de exaltación nacional,
como reflejo argumental del sentir imperialista. Tirso cuando deforma la autenticidad
de lo histórico, alterando lo transmitido por las fuentes eruditas consultadas,
no será por un proverbial elemento técnico-literario, sino por una
preconcebida intencionalidad extraescénica. Así es , el caso de
la "Trilogía de los Pizarro", en que se tergiversan los hechos
históricos, en apoyo de las reclamaciones de títulos de sus herederos.
En 1630 murió su hermana Catalina y pasó estancias hasta 1631 en
Oviedo, León y después en Toledo. En 1632 fue nombrado, en Cataluña,
Definidor y Cronista General de su Orden y se publicó la "Parte III"
de sus obras dramáticas en Tortosa. En el prólogo, según
su propio testimonio, sin duda alguna algo exagerado, determina que había
escrito en 1634 unas trescientas o cuatrocientas obras, con lo que habría
sido uno de los dramaturgos más prolíficos del Siglo de Oro. La
atribución de algunas de sus obras presenta, sin embargo, todos los ingredientes
del más intrincado de los rompecabezas bibliográficos. También
en 1634 escribió las comedias de enredo "La ventura con el nombre"
y "No hay peor sordo ...".
Se publicaron la "Parte II"
y la "Parte IV" de sus obras dramáticas en 1635 en Madrid y escribió
la comedia en tres jornadas "Amor por arte mayor", la comedia en cuatro
actos "Los alcaldes" y las comedias cortesanas palatinas "Los tres
maridos burlados" y "Habladme en entrando". En el mismo año
se publicó la miscelánea de carácter religioso en prosa "Deleitar
aprovechando", donde tienen cabida la novela cortesana, las piezas dramáticas
y los poemas de distinta temática. En 1636 se publicó la "Parte
V" de sus obras dramáticas en Madrid. En 1638 escribió el drama
histórico "Las quinas de Portugal", de tipo novelesco ya que
los personajes pliegan sus caracteres a la acción. La idea base de heroicidad
dominará de tal manera la creación de los caracteres, que no sólo
Don Alonso Enríquez, sino el mismo gracioso de la obra pierde su condición
de figura del donaire en las escenas guerreras, para comportarse en la batalla
de acuerdo con el arquetípico concepto del heroico valor portugués.
Tirso sobre ella derrama todo su lusitanismo de exaltación. Aquí
ya no hay que enfrentar castellanos y portugueses y, por tanto, el ambiente hereditario
de hostilidad no coharta al autor. Pero el tema del nacimiento del reino lusitano,
se le convierte a Tirso en tema nacional e imperial. Portugal ya es España
-España, no Castilla-, y hay una gloriosa realidad evidente: a los pies
de un rey español habrá dos mundos, aportados por castellanos y
portugueses a una misma corona, como Giraldo le profetiza a Alfonso, primer monarca
de Portugal. Lo más interesante del lusitanismo de Tirso, es el clarísimo
sentido político de unión de ambos reinos, como visión actual
de un hombre que vive dentro de la realidad histórica de esa unión.
A lo largo de sus obras luso-castellanas, Tirso de Molina nos ha ido dejando rasgos
dramáticos del enfrentamiento secular de los dos pueblos. El manuscrito
autógrafo de "Las quinas de Portugal" se acompaña de una
nota explicativa, con minuciosidad erudita, de todas las fuentes históricas
utilizadas para la redacción del drama. Y esta inspiración directa
en crónicas y no en romances, esta sujeción a las leyes no ya de
lo verosímil, sino de lo auténtico, se alza en fuerte contraste
con la norma más general de la comedia histórico-barroca, a la que
el público no pedía sino una sucesión de hechos que mantuvieran
su interés sin más sujeción que ser la representación
de un espíritu nacional y bebiendo, por tanto, directamente en todo un
cúmulo de tradiciones y leyendas transmitidas por el romancero.

Tirso
de Molina.
Foto: Poetas.com
En
1639 se publicó la obra en prosa "Historia general de la Orden de
la Merced" iniciada en 1632 al ser nombrado en Cataluña Definidor
y Cronista General de su Orden. También en 1639 el pontífice Urbano
VIII le concedió el grado de Maestro. Ya en 1640 los enfrentamientos con
miembros de su propia Orden le llevan a abandonar el convento de Madrid y por
orden del Consejo de Castilla es desterrado al Convento de Cuenca. Entre 1641
y 1643 escribió la comedia de enredo y novelesca "Bellaco sois, Gómez"
y la comedia "En Madrid y en una casa".
Tirso de Molina escribió
en 1644 la comedia "La firmeza de la hermosura". Sus últimos
años los pasa en la provincia de Soria, de entrada en el Convento de Nuestra
Señora de la Merced de Soria capital, en el que es nombrado en 1645 prelado
con el título de Comendador y al año siguiente, Definidor Provincial
de Castilla. Retirado más tarde en el Convento de la Merced de Almanzán,
Tirso de Molina muere a punto de cumplir los 69 años, el 24 de febrero
de 1648 ó según otras fuentes el 12 de marzo de 1648 y recibe sepultura
en la capilla de sepultura de los frailes.
Se erige, en 1943, un monumento
a su memoria, en La Plaza de Tirso de Molina, que está situada entre el
distrito Centro y el barrio de Lavapiés, de la capital española.

Monumento a Tirso de Molina en Madrid, realizado por Rafael
Vela del Castillo.
Foto: Wikipedia
Tirso
de Molina supo armonizar a la perfección su condición de fraile
mercedario y de escritor muy fecundo de comedias, de las que llegó a escribir
cerca de 400 según su propia confesión -300 según otras fuentes-,
aunque sólo nos han llegado unas 60. Dentro de la historia de la comedia
española constituye una de las cumbres junto con Lope de Vega y Calderón
de la Barca. Siempre se mostró orgulloso de su talento literario y defendió
con ahínco la comedia nueva frente a los ataques de los moralistas y de
los clasicistas. Entre sus obras inéditas se encuentra el libro de poemas
"Panegírico a la casa de Sástago".
Algunos
textos han sido extraidos de: "Tirso de Molina" Wikipedia y Cervantes
Virtual
XAVIER RIUS XIRGU
álbum
de fotos
volver