30.
DETRACTORES DE MARGARITA XIRGU
Pocos
detractores tuvo Margarita Xirgu en cuanto a sus interpretaciones. El público
y la crítica siempre la trataron muy bien. Sus detractores lo fueron por
lo que representaba, por sus ideas innovadoras en el teatro, por su modernidad,
por su método declamatorio, por su labor artística con contenido
intelectual, por sus amigos republicanos, por ser catalana...
Los primeros
detractores fueron aquellos a los que hería su innovación en el
teatro, como salir al escenario con el vientre desnudo en "Salomé"
en 1.910, descalza en "Marianela" en 1.916 o que hiciera una escena
sólo con bañador.

Margarita Xirgu y
Alfonso Muñoz a Madrid
Ricard Salvat dice que Margarita Xirgu irritaba a Antonín Artaud, quizás
porque él creía que el teatro tenía que afectar a la audiencia
tanto como fuera posible, por lo que utilizaba una mezcla de formas de luz, sonido
y ejecución extrañas y perturbadoras, en tal extremo que en una
producción donde salía una plaga provocó que algunos espectadores
vomitaran en mitad del espectáculo. Artaud siempre admiró las formas
del teatro oriental en especial el teatro de Bali, que resumía para él
las diferencias entre la cultura oriental y la occidental: la primera, mística;
la segunda, realista. Una confiaba en los gestos y en los símbolos; la
otra, en el diálogo y en las palabras. El teatro de Bali utilizaba la escena
para el ritual y la trascendencia; el teatro occidental, para la ética
y la moralidad. Consideraba que el texto había sido un tirano del significado
y abogaba en cambio por el teatro hecho de un lenguaje único, un punto
medio entre los pensamientos y los gestos. Defendía el "teatro de
la crueldad" creado para restablecer en el teatro una concepción de
la vida apasionada y convulsiva.

foto
Laura Prats
Rafael Alberti explica en su
libro de memorias "La arboleda perdida" que cuando la Xirgu estrenó
en el 1.931 "Fermín Galán", el primer acto pasó
bien, pero cuando en el segundo apareció la Virgen con fusil y bayoneta
calada, acudiendo en socorro de los alzados y pidiendo a gritos la cabeza del
rey y del general Berenguer, el teatro entero protestó violentamente: los
republicanos ateos nada querían con la Virgen y los monárquicos
por parecerles espantosos y criminales los sentimientos de aquella Madre de Dios.
Pero lo peor todavía tenía que llegar: el cuadro del cardenal Segura,
borracho y soltando latinajos molierescos en medio de una fiesta en el palacio
de los duques. Ante esto, los enemigos no pudieron contenerse más y bajaron
de todas partes del escenario entre garrotazos y gritos. Afortunadamente alguien
entre bastidores ordenó bajar el telón metálico para los
incendios, y la integridad física de Margarita quedó fuera de peligro.

foto
extraída de la biografia "Margarida Xirgu. Una vocació indomable"
de Francesc Foguet i Boreu
Pocos
días después del estreno un carruaje paró sus caballos en
el paseo de coches del parque del Retiro y una dama estirada, con "mantilla
y devocionario" preguntó a la actriz que paseaba tranquilamente: "¿Es
usted Margarita Xirgu?" Y antes de que le contestara le metió una
bofetada diciéndole: "¡Tome! ¡Por lo de Fermín
Galán!". Otra versión más real de lo que pasó
aquella mañana del domingo, es que en una de las avenidas del Retiro al
ser reconocida Margarita Xirgu, se formó un grupo de gente con gestos acusadores
y de sopetón una señora se destacó del grupo y le clavó
una bofetada diciéndole catalana de mierda. El suceso afectaría
tanto a la Xirgu que cayó enferma. La policía quiso intervenir pues
a la señora le dijo que si quería buscarla vivía en la calle
Mariana Pineda. Pero Margarita se negó totalmente y ante la insistencia
de los amigos, les hizo saber que aunque la pusieran delante, no la reconocería.
Un
verdadero detractor fue César González Ruano, el fascista que en
1.949 hizo el artículo "¡Ya se salvó el teatro"!,
que provocó que la Xirgu continúase su exilio, hasta su muerte.
Pues
bien, fuera de estos detractores ocasionales quizás una de las más
duras detractoras de las interpretaciones y del teatro de Margarita Xirgu fue
Emilia Pardo Bazán, como lo demuestran tres artículos aparecidos
en las páginas de "La ilustración artística-La vida
contemporánea":
En el número 1.692 del 11 de junio de 1.914
empieza explicando que ha visto actuar a la Xirgu en "Elektra", "Zazá",
"El corazón manda", "el Aigrette" y "Salomé",
por lo que ahora ya se considera capaz de juzgar su trabajo interpretativo. Y
prosigue denunciando las comparaciones que se solían hacer de la actriz
con Tina de Lorenzo, Borelli, Mariani, María Guerrero..., pues según
su opinión, no se tiene que juzgar por la relación sino por el contrario,
individualmente. Cada actriz entiende e interpreta a su manera al personaje y
el espectador tiene que mostrarse receptivo y comprensivo ante cada propuesta.
Según Emilia, para presentarse al público madrileño había
escogido obras muy dispares y no todas aceptables. Una de éstas fue "Aigrette"
calificada de inverosímil por doña Emilia, pues el desarrollo de
los hechos no le convenció. En cambio, de la Xirgu afirma que destacó
en ciertos momentos, tanto en la escena muda del segundo acto como en el final,
que cierra el pensamiento de la obra.
Por otra parte, de su interpretación
en "El corazón manda", dice que no tuvo posibilidad de brillar,
ya que el personaje "es sencillo, sin matices, al alcance de cualquier damita
joven"; mientras que el papel más importante de esta obra es el del
galán.
A continuación, doña Emilia se detiene a comentar
"Zazá", "obra de prueba para las actrices", pues sus
cinco actos requieren una interpretación diferente: el primero necesita
"picardía, descaro, aunque también cierta discreción
que suavice el cuadro de malos costumbres que presenta"; en el segundo tiene
que predominar la pasión amorosa de la juventud; en el tercero "dolor,
la dignidad que el verdadero amor comunica en todas las acciones, ingenuidad,
revelaciones íntimas de lo que hubiera sido el amor maternal;" en
el cuarto locura y, finalmente, en el quinto acto "ironía por debajo
del mal extinguido amor, la resignación en el destino, la suprema altivez
de preferir la soledad completa en una transitoria". Así pues, todo
eso dificultaba la interpretación de un papel que la Xirgu abordó
bien en muchas escenas, aunque en otras, y comparada con la Mariani (comparación
que realiza contradiciéndose en sí misma), no acababa de hacerse
con el personaje, pues la actriz italiana supo acercarlo a su origen popular dándole
cierto aire "encanallado". No obstante, a pesar que la Xirgu no deslumbró
en su interpretación, el público madrileño llenó diversas
veces el teatro, ya que la obra es de las favoritas de los espectadores.
En
cuanto al papel de "Salomé", doña Emilia vuelve a someter
a comparación a la actriz catalana, esta vez con Borelli, al asegurar que
bien podía enfrentarse a su competencia. La "Salomé" de
la Xirgu, según Pardo Bazán, fue excelente tanto por el vestuario
como por los gestos, expresiones y declamación de la actriz. Actuación
que dejó en un segundo plano en la realizada por el resto de actores, a
los cuales, además, destacaron para llamar al texto incluso en las escenas
en las cuales tenían que demostrar mayor contención interpretativa.
Prosigue
vaticinándole un futuro prometedor, aunque encuentra el inconveniente de
su acentuado acento, pues éste lo obligaba a pronunciar lentamente, un
ligero impedimento que seguro solucionará rápidamente con la ayuda
de la compañía. Asimismo, doña Emilia señala que en
el repertorio de la actriz no había obras nacionales, salvo "El patio
azul" de Rusiñol, unas obras que, además, no eran las mejores,
pues no formaban parte de las que se habían impuesto enfrente de otras.
Con
respecto al físico de Margarita Xirgu, afirma que "sin ser una belleza"
poseía ciertas características idóneas para una actriz: un
cuerpo esbelto y elegante, una figura joven, "su cabeza está bien
insertada sobre el cuello y los hombros, y su cintura parece libre de corsé,
aunque lleve". Esta última característica es la que le proporcionó
cierta credibilidad como "Salomé". Además, Pardo Bazán
destaca de entre todas sus virtudes la expresión y belleza de sus manos.
Finalmente,
doña Emilia vuelve a pronosticar una gran carrera a la actriz y concluye
dirigiéndose a aquéllos que se obstinan a comparar a las actrices
con otras, animándolos a pensar que no existen tantas actrices capaces
de imitar a las grandes de la escena "por cualidades que está bien
que no sean las mismas, y hasta casi convendría que fueran opuestas, porque
así se complementarían en el vasto y vario panorama del arte escénico".
El
segundo artículo en el cual encontramos una referencia a la actriz catalana
es el número 1.816 correspondiendo al 16 de octubre de 1.916. Al final
de éste, Emilia Pardo Bazán comenta que el teatro de la Princesa
ha acogido a Margarita Xirgu, la cual representa un repertorio compuesto por las
mejores obras de Annunzio y de otros grandes dramaturgos. Pero este repertorio,
según doña Emilia, no comportaba que la actriz consiguiera un gran
éxito pues, aunque se mereciera triunfar, el público de la Princesa
se había acostumbrado a María Guerrero y a Fernando Díaz,
llenándose el teatro solo con la presencia de la pareja.
El tercer artículo
es el publicado el 20 de noviembre de 1.916. En él, doña Emilia
se da cuenta de la actuación de la Xirgu en "Marianela", quien
conquistó al público con su interpretación. Conquista que
le resultó un poco difícil porque, según Pardo Bazán,
el público madrileño necesitaba de un cierto tiempo para acostumbrarse
a nuevas actrices. Asimismo, la autora prosigue afirmando lo acertado de la representación,
tanto en lo que se refiere a la adaptación de los Quintero como a la elección
de la Xirgu para interpretar el papel principal, pues la personalidad artística
de la actriz se amoldaba perfectamente al personaje de "Marianela",
cargado de ingenuidad sentimental.
La tercera crítica ya es buena. ¡Ya
lo dicen: a la tercera va la vencida!
Algunos
textos han estado extraídos de la biografia:"Margarita Xirgu y su
teatro" y "Margarita Xirgu.Una biografía"de Antonina Rodrigo
y de Viquipèdia
XAVIER
RIUS XIRGU
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