casa
de Margarita Xirgu a Punta Ballena con las familias Xirgu y Ferreres
Visita
a Punta Ballena. Contacto con Selva Ferreres (61 años), Betina Ferreres
(50 años), y con su padre Juan Gabriel Ferreres Beltran (91 años),
de alias Negus en la guerra civil española.
Familia
Ferreres y Xirgu en el restaurante Medio y Medio de Graciela Ferreres, hija de
Juan Ferreres
- Juan Ferreres: Nace en Argentina,
de padres españoles y, cuando tiene tres años la familia regresa
a España, al País Valencià. Estudia arquitectura. Durante
la guerra civil se alista en el ejército republicano. En una misión,
recorre toda la costa catalana, desde el Cap de Creus hasta el Delta del Ebro,
detectando, situando y contabilizando todas las casamatas, búnquers i nidos
de ametralladora existentes. Participa en la batalla del Ebro y cruza, en retirada,
Catalunya. Recuerda perfectamente todos los pueblos del Segrià, la Noguera,
la costa catalana y otras comarcas, por las que pasó con su compañía.
Parece ser que hace unos años realizó una visita a la zona. Su memoria
es prodigiosa y se alimenta al hilo de cómo van surgiendo los recuerdos.
Internado en el campo de refugiados de Argelers sur mer, intenta escaparse
pero le cogen en el siguiente campo (Saint Cipryen?). Acabada la guerra, gracias
a que tiene la nacionalidad argentina, lo facturan en un barco que sale del puerto
de Burdeos hacia aquel país. En Buenos Aires trabaja para la oficina
del catastro municipal. Explica que como él, trabajaban allí muchos
exiliados, algunos de los cuales conocía ya desde España; tal era
el caso de un antiguo general de su división. En esta época
frecuentan el café Tortoni y el bar Los 36 billares, los dos sobre la avenida
de Mayo. Llegan a reunirse centenares de exiliados. Se respira un ambiente increíble.
Según cuenta, especialmente en el Tortoni, algunos vivían prácticamente.
Inclusive tenía servicio de barbería. En este ambiente conoció
a la Xirgu. Marchó al Uruguay contratado por el arquitecto catalán
Antonio Bonet que había recibido el encargo de construir una urbanización
en Punta Ballena. En Uruguay reencuentra a la Xirgu y las familias fortalecen
su amistad. En el año 75, 6 años después de muerta la
Xirgu se marcha a vivir a Buenos Aires hasta el 95, dado el cariz político
que toma el gobierno del Uruguay, en lo que considera un segundo exilio. Des de
entonces vive en Punta Ballena donde sus hijas regentan una inmobiliaria y un
hijo un restaurante llamado Medio Y Medio.
Juan
Ferreres amigo de Margarita Xirgu
Testimonio
sobre la Xirgu: Selva recuerda que la Xirgu vivía en Montevideo, en
la calle Colonia (paralela a Avenida 18 de Julio), entre Andes y Convención.
Justo a mitad de la cuadra en una entrada que tiene una puerta como de garaje,
que pudimos identificar, sobre la misma acera que la confitería Oro del
Rhin.
casa
donde vivía la Xirgu en Montevideo
iglesia
donde iba a misa los domingos
Su apartamento
tenía un pasillo muy largo y estaba cargado de libros a lado y lado. La
familia Ferreres (suponemos) vivía en Punta Ballena, y Selva y Graciela
estudiaban internas en Montevideo. Algunos fines de semana la Xirgu, que elles
vivieron y disfrutaron como una abuela, las invitaba a su casa y dormían
en el living. La rutina siempre era la misma: Sábado por la tarde, iban
a concierto. Domingo por la mañana iban a misa a la iglesia que queda a
dos cuadras de la casa en la calle Julio Henara Jovez. Para comer encargaba canelones
en la confitería El León, y compraba los postres en la confitería
El Oro del Rhin, justo en la esquina, donde ella acostumbraba a ir a desayunar
a menudo. Después cuando vivían en Punta Ballena continuaron con
la tradición de visitarla los domingos juntamente con la hermana pequeña
Betina. Ésta tenía 11 años cuando murió Margarita
Xirgu.
Oro
del Rhin pastelería donde iba los domingos al salir de misa
Las
primeras estadías en Punta Ballena, por motivos de salud, pues padecía
del pulmón, las hizo en casa cedida por la familia Cuatrecasas; el doctor
Juan Catrecasas Arumí, exiliado catalán y persona de prestigio que
dejó su huella científica en Colombia, Estados Unidos y Argentina,
donde residía cuando adquirió la casa en Punta Ballena.
Casa
de sus amigos Cuatrecasas
Seguramente por
esta razón, posteriormente, en el año 45 encargó la construcción
de su propia casa al lado de la de los Cuatrecasas. El arquitecto fue Guillermo
Jones Odriozola. Explican que dejó encargada la casa con todo lujo de detalles
i viajó a Chile para una gira. Al regresar, cuando viola casa terminada
exclamó que era exactamente tal como se la había imaginado.
Bonet
va ser l'arquitecte encarregat de l'urbanització d'aquella zona i de vàries
cases inclús la seva pròpia que està a la zona de la Rinconada
Alta.
Casa
de Margarita Xirgu en Punta Ballena. El arquitecto fue Antonio Bonet y el constructor
Jones Odriozola.
De Chile se llevó
a Teresa, asistenta y cocinera. Según Ferreres, la Xirgu no cocinaba; sólo
hacía, de tanto en tanto, "mongetes amb butifarra" buenísimas. La
casa de Punta Ballena era un punto de encuentro de exiliados ilustres. Ferreres
cita Tarradellas, Cambó, Alberti, Fco. Arno, Lorenzo Varela; por la casa
pasaba gente de todas partes. Habla de los paseos por la playa que acostumbraba
a hacer con esta gente.
Juan
Ferreres con las sobrinas nietas de Margarita Xirgu, Judith y Ester Xirgu
Ferreres
la describe como: - muy inteligente - enérgica (comisario; sólo
le faltaba el bastón). Muy exigente con sus alumnos. No existía
el término medio: o la adoraban o la odiaban. - Independiente -
Muy republicana. De convicciones firmes, hasta el final. - Religiosa interiormente;
sin ostentación. - Culta. Leía constantemente y estaba al día
de todo. - Con mucho carácter. - Vida muy estructurada y llena de
rutinas. En uno de estos paseos por la playa, Ferreres, Giralt (¿) y
unos cuantos iban un poco adelantados mientras hablaban de si era o no adecuado
regresar a España, a raíz del regreso de un compañero por
motivos, decía, familiares. Ella les oyó e intervino manifestando
que: "Yo no regresaré porqué no quiero que tergiversen lo que
yo diga" en el sentido, según Ferreres, que ella quería volver
como una más, pero reafirmando sus convicciones republicanas y democráticas,
y estaba segura que la prensa diría lo que le diera la gana. Hablaba
mucho de sus sobrinas Roser y Margarida; le hubiera gustado mucho que ellas hubieran
viajado para verla.
Playa
donde iba Margarita Xirgu muy cerca de su casa
Describen
su vida cotidiana en la casa: Con Miquel Ortín llevaban una vida tranquila
y más bien rutinaria y disciplinada. Por la mañana desayunaba bajo
un árbol del jardín, jugaba a cartas al solitario, por la tarde
tomaba el sol. Cada momento del día tenía su rincón, de manera
que, paulatinamente, iba dando la vuelta a la casa. Por la mañana, delante;
por la tarde, detrás, gozando del jardín esplendoroso que la rodeaba.
Rincones donde acostumbraba a ponerse cada
día
Tenía su lugar fijo para comer en la mesa,
justo donde la mesa encajaba con un mueble bajo que estaba cubierto por un cristal.
Este cristal, por debajo, estaba siempre repleto de fotografías familiares
que enviaban desde Badalona para que conociera los sobrinos - nietos que iban
aumentando la familia.
El
lugar ocupado cerca de la pared era el suyo
Los cuatro laterales
de la casa tenían ventanales desde el suelo hasta el techo, que permitían
gozar de la vista del jardín desde cualquier punto. El centro de la casa
era una chimenea de piedra que presidía la sala de estar, cubría
las espaldas del comedor lateral y, en el otro lateral y en la parte de atrás
dejaba espacio para un deambulatorio que comunicaba con el resto de dependencias,
dando la sensación que se trataba de una única sala integrada, exceptuando
los lavabos y las habitaciones de dormir. La vida de la casa alrededor del hogar.
Teresa
tenía su propia habitación y lavabo en una extensión de la
cocina. Ferreres, debía de ser muy amigo; ella lo tenía como
a un hijo, comentan. El le plantó el jardín y se lo cuidaba; en
los tres últimos años de la vida de ella cada tarde a las 5 iba
a tomar el te a casa de la actriz. En Montevideo, la acompañaba a misa
y se esperaba fuera. Cuando murió, puso la bandera republicana sobre su
féretro. De la forma con que habla de ella aún hoy en día,
parece evidente que la admiraba completamente. En estas circunstancias resulta
también lógico pensar que las hijas y el hijo de Ferreres habían
de tenerle mucha confianza y la querían como a una abuela. De alguna forma
eran como sus nietos.
Familia
Xirgu y Ferreres
Familia
Xirgu: Judith Xirgu, Lluís Bassas, Laura Bassas Xirgu, Miquel Bassas Xirgu,
Benjamí Moliné, Clara Moliné Xirgu, Ester Xirgu